En Cuba, el apellido Bacallao tiene un peso especial dentro de la música popular. Rafael “Felo” Bacallao fue durante décadas una de las voces emblemáticas de la Orquesta Aragón. Su hijo Ernesto también integró durante más de veinte años la legendaria charanga cubana. De ese linaje nació Laritza Bacallao (La Habana, 1987), una cantante que ha terminado construyendo una identidad mucho más amplia que la herencia musical de su familia.

Criada entre ensayos, escenarios y músicos, Laritza tuvo un contacto temprano con el espectáculo. Desde niña apareció vinculada a la tradición del cha cha chá y a la propia Aragón, pero el paso de los años demostraría que no estaba interesada en convertirse únicamente en continuadora de un apellido ilustre.

Su apuesta sería diferente. Una mezcla de música popular cubana, pop latino, salsa, timba y sonidos urbanos que la convirtió en una de las voces femeninas cubanas más reconocibles de su generación.

Del cha cha chá al pop bailable

La explosión popular de Laritza Bacallao llegó con un repertorio construido para las pistas de baile. Canciones como Carnaval, Se te fue el avión, Como cambia la vida y, sobre todo, Que suenen los tambores transformaron su carrera.

El tema terminó convertido en su gran carta de presentación internacional. Fue uno de esos fenómenos que superaron ampliamente el mercado cubano y encontraron nuevas audiencias en América Latina y entre comunidades latinas de Europa y Estados Unidos.

Que suenen los tambores apareció en su primer álbum, Sólo se vive una vez, publicado internacionalmente entre 2013 y 2014. Más de una década después continúa figurando entre las canciones más escuchadas de su catálogo digital, junto a Carnaval, Ya te olvidé y otras colaboraciones.

Su éxito confirmó algo que ya se intuía en sus primeras presentaciones. Laritza no dependía exclusivamente del repertorio tradicional cubano. Tenía las condiciones vocales para moverse entre géneros muy diferentes y, además, una presencia escénica particularmente efectiva para los grandes espectáculos.

El precio de sus mayores éxitos

El éxito comercial, sin embargo, tuvo una cara menos visible. Años después de convertirse en una de las cantantes más escuchadas de Cuba, Bacallao comenzó a hablar públicamente sobre los problemas contractuales que habían acompañado algunos de sus mayores hits. En entrevistas realizadas durante su etapa en Estados Unidos explicó que su relación con Planet Records terminó condicionando durante años el control de una parte importante de aquel repertorio.

Según su relato, canciones extremadamente populares como Carnaval y Que suenen los tambores no se tradujeron para ella en ingresos proporcionales a su difusión.

El conflicto resulta especialmente significativo porque Que suenen los tambores terminó trascendiendo incluso la versión original y fue incorporada al repertorio de otros intérpretes latinos.

Para Laritza, aquella experiencia también tuvo consecuencias creativas. Las restricciones asociadas al contrato dificultaron colaboraciones y nuevos proyectos, mientras aumentaba la sensación de estar atrapada por las mismas canciones que habían impulsado su carrera.

La ruptura definitiva con aquella etapa abrió una segunda vida profesional.

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Que hablen, la reinvención después del éxito

Antes incluso de cerrar completamente aquel capítulo contractual, Laritza había comenzado a enseñar otra cara artística.

En 2021 publicó Que Hablen, su segundo álbum de estudio y una producción que amplió considerablemente el registro conocido por el gran público. Las plataformas digitales todavía lo mantienen, junto con Sólo se vive una vez, como uno de los dos discos principales de su catálogo.

El título no podía ser más apropiado para una artista que durante años había tenido que lidiar con expectativas externas, comparaciones familiares y conflictos dentro de la industria.

Laritza continuó después buscando nuevos espacios. En 2024 presentó Hablando claro, otra señal de una etapa en la que comenzó a manejar su carrera con mayor libertad.

Pero su evolución más interesante ha ocurrido fuera del molde estrictamente bailable.

El giro más reciente de Laritza Bacallao

Una de las novedades que mejor explica a la Laritza Bacallao actual apareció en 2025.

La cantante participó en Los días de gloria, proyecto en vivo liderado por el pianista Rodrigo García Ameneiro y concebido como un recorrido por importantes compositores cubanos. El espectáculo reunió a figuras como David Torrens, Diego Gutiérrez, Aldo López-Gavilán, Yasek Manzano y la Orquesta de Cámara de La Habana.

Para Bacallao significó entrar en un territorio muy diferente al de Carnaval.

De aquellas sesiones surgieron dos grabaciones publicadas en diciembre de 2025: Mi Casa.cu (En Directo) y No olvides que una vez tú fuiste sol (En Directo), ambas junto a García Ameneiro. Esta última recupera una composición de Augusto Blanca, mientras Mi Casa.cu pertenece al cantautor Tony Ávila.

La artista asociada durante años a los grandes estribillos bailables también puede asumir repertorio de la Nueva Trova, canción de autor y formatos con una instrumentación mucho menos dependiente de la producción electrónica.

Una voz que funciona sin artificios

Esa versatilidad se entiende mejor cuando Laritza canta en vivo.

Durante sus presentaciones y entrevistas en Estados Unidos ha interpretado fragmentos a capela y canciones alejadas de su repertorio habitual. Allí aparece probablemente la característica que mejor explica su permanencia: una voz de gran potencia, amplio registro y capacidad para pasar de pasajes melódicos a momentos de enorme intensidad.

Durante años ha versionado canciones vinculadas a intérpretes tan diferentes como Celine Dion, La India, Rocío Dúrcal y Laura Pausini. También grabó junto a Los 4 versiones de Ya te olvidé y otras piezas que acercaron la balada y la canción romántica a códigos urbanos cubanos.

Ese cruce de estilos ha acompañado prácticamente toda su carrera.

Puede cantar un bolero, entrar después en una salsa, interpretar una balada y cerrar con un tema de música urbana sin que ninguna de esas zonas parezca completamente ajena.

Estados Unidos, otro mercado para Laritza Bacallao

Entre 2025 y 2026 también se produjo otro movimiento importante en su trayectoria: una presencia mucho más visible en escenarios estadounidenses.

Durante 2025 actuó en ciudades de Florida como Jacksonville, Kissimmee, Naples, Tampa y Hialeah. Esa agenda continuó en 2026. El 5 de junio regresó a Miami para presentarse en El Gran Bamboo Restaurant.

Más que una gira convencional, sus actuaciones recientes muestran una estrategia basada en presentaciones puntuales ante públicos cubanos y latinos.

Es también una forma de ampliar una carrera que durante años estuvo extraordinariamente concentrada en Cuba y determinados circuitos europeos.

Una carrera entre Cuba, Europa y Estados Unidos

La dimensión internacional de Laritza, en realidad, venía creciendo desde antes.

Durante 2024 tuvo una fuerte presencia en España, donde realizó actuaciones en Madrid y Canarias y participó en grandes eventos musicales. Esa etapa coincidió con una mayor movilidad internacional y con un proceso de reconstrucción profesional después de los conflictos contractuales que marcaron parte de su trayectoria.

Al mismo tiempo, nunca desapareció completamente de los escenarios cubanos.

Ese movimiento entre Cuba, España y Estados Unidos describe bastante bien su situación actual. Laritza Bacallao ya no pertenece exclusivamente a un circuito nacional, pero tampoco ha roto con el mercado que la convirtió en estrella.

Su carrera funciona ahora en varios espacios al mismo tiempo. Existe un riesgo inevitable para cualquier cantante que consigue un éxito tan grande como Que suenen los tambores: quedar asociada para siempre a una sola canción.

Laritza ha intentado escapar de esa trampa.

Su participación en proyectos colectivos, las colaboraciones con artistas de diferentes generaciones y, más recientemente, su acercamiento a la canción de autor cubana revelan una cantante más compleja que la imagen construida durante los años de mayor exposición comercial.

No es algo completamente nuevo.

En 2015 ya había mostrado otra faceta cuando integró el jurado de la primera temporada de Sonando en Cuba, uno de los concursos musicales televisivos más populares de la isla. Allí pasó de competidora dentro del mercado musical a referente para artistas mucho más jóvenes.

También recibió reconocimientos dentro de la industria cubana. Que suenen los tambores obtuvo el premio a Mejor Interpretación Femenina en los premios Pista Cubana de 2013, mientras Coge carretera volvió a ganar esa categoría en 2021.

Una mujer que carga con un apellido enorme

La historia familiar continúa siendo imposible de separar de Laritza Bacallao.

La muerte de su padre, Ernesto Bacallao, en 2022 significó un golpe especialmente duro. Ernesto había sido durante décadas una de las voces de la Orquesta Aragón y también uno de sus principales referentes personales.

Antes estuvo su abuelo Felo.

Pocas cantantes cubanas contemporáneas cargan con una genealogía musical semejante. En otra artista, esa historia podría convertirse en una pesada comparación permanente. Laritza escogió una solución diferente: respetar la tradición sin intentar reproducirla.

Ella no canta como su padre ni construyó una carrera alrededor de la charanga. Tampoco reniega de esa procedencia.

Su trayectoria es, en buena medida, una negociación constante entre ambos mundos.