Telmary Díaz encontró en Brasil una respuesta para su música. Durante una visita a São Paulo en 2002, escuchó a raperos improvisar sobre samba, bossa nova y batucada. Ya había comenzado a abrirse paso en La Habana, pero aquel encuentro le mostró una posibilidad que marcaría su carrera: construir un hip hop con los ritmos, las formas de improvisación y el lenguaje de Cuba.

A su regreso estudió el repentismo campesino y las invocaciones afrocubanas. Más de dos décadas después, sigue llevando esa búsqueda a sus discos, a escenarios fuera de la isla y a un emprendimiento de moda inspirado en su identidad afrodescendiente.

Primero fue la palabra

Antes de grabar, Telmary escribía. Quiso ser periodista como su madre y, durante el Período Especial, terminó anunciando actividades culturales con un micrófono mientras un DJ ponía música en fiestas habaneras. Entre aviso y aviso comenzó a leer sus textos sobre las bases rítmicas. Aquella manera de hablarle al público se convirtió en una carrera. Ella ha explicado que, en esos años, el rap también servía para contar aspectos de la realidad cubana que apenas encontraban espacio en otros medios.

Con Free Hole Negro se presentó por primera vez en un escenario el 4 de diciembre de 1999. El grupo incorporaba músicos en vivo y mezclaba el rap con otros sonidos, una apuesta que algunos sectores de la escena recibieron con recelo. Telmary tuvo que disputar, además, su lugar como mujer. Recordó que a muchas les reservaban los coros o el baile. Ella quería escribir, sostener el micrófono y decidir qué historias merecían una canción.

La incorporación a Interactivo, el colectivo dirigido por Robertico Carcassés, amplió sus recursos. Allí la palabra podía entrar en una pieza de jazz, convivir con el funk o responder a la música bailable. El intercambio con otros intérpretes le exigía improvisar y escuchar. De Free Hole Negro conservó el impulso de narrar; en Interactivo encontró nuevas posibilidades para la voz que llevaría después a sus discos solistas.

Telmary con Habana Sana. Foto: Página de la artista en UNFIT Records

La ciudad dentro de la canción

Telmary buscó recursos en la décima y en el fraseo de las moyugbas, invocaciones de la tradición religiosa afrocubana. Le interesaba la libertad rítmica de esas formas orales. En sus canciones, esa investigación convive con el habla de la calle. Una cola para comprar pan, el trayecto en un almendrón o una conversación sobre las carencias diarias pueden darle materia a un verso.

“Cógela como arde” convierte un viaje en automóvil en una historia de calor, precios y discusiones con el chofer. El humor permite reconocer problemas concretos mientras la música invita a bailar. Telmary también ha abordado el machismo y ha hablado del doble sentido como una forma de expresarse frente a la censura en Cuba. Quedarse únicamente con la energía de sus conciertos significa perder una parte de lo que cuentan sus letras.

Su primer álbum solista, A Diario, obtuvo el Cubadisco al mejor disco de hip hop. Más tarde, Libre profundizó en las formas de improvisación y las tradiciones afrocubanas que venía estudiando. En esa etapa vivió en Canadá, donde encontró espacio en circuitos de jazz y presentó la poesía en español como parte de la interpretación musical. Regresó a Cuba en 2013 y desarrolló con Habana Sana un formato de banda capaz de reunir esas experiencias sobre el escenario.

Fuerza Arará obtuvo una nominación al Latin Grammy de 2018 y figuró entre los nominados a los premios Juno de Canadá. En Maradentro, publicado en 2021, participaron Omara Portuondo, Yusa, Alexander Abreu y Pedrito Martínez, entre otros artistas. Las colaboraciones son una constante en su trayectoria, aunque cada invitado llega a un proyecto en el que la voz de Telmary conserva el hilo de la narración.

Una marca nacida de los turbantes

La creación de Telmary se extendió a la moda con El Tumbao de Telma, una marca personal y comercial que presentó en 2020. Su primera colección, Africando, incluía turbantes, ropa, bolsos y bisutería. La propuesta partía de la estética afro que la artista había incorporado durante años a su imagen pública, pero respondió también a una necesidad que encontró entre sus seguidoras. Mujeres en tratamiento contra el cáncer le preguntaban cómo ponerse sus turbantes; ella comenzó a enseñarles y a regalarles piezas de su colección.

Telmary explicó que quería ofrecer a esas pacientes una prenda que pudieran usar durante la quimioterapia y que sintieran propia. El proyecto reunió a creadoras de Cienfuegos para confeccionar las piezas. Al presentarlo, habló tanto de comercializar diseños originales como de continuar entregando turbantes a quienes los necesitaran. En El Tumbao de Telma se reconocen intereses presentes en sus canciones: la herencia africana, la autonomía de las mujeres y la posibilidad de convertir una experiencia cotidiana en una iniciativa compartida.

Los proyectos recientes de Telmary

En agosto de 2024 publicó Espíritu con Sentimiento, un disco de ocho temas con Habana Sana, Rumbatá y otros colaboradores. Incluye “Spiritual Sin Egoísmo”, grabada con Arturo O’Farrill y The Afro Latin Jazz Orchestra. En esa pieza, su palabra se mueve dentro de un arreglo de jazz afrolatino; en “Tan Solo Yo”, el rap dialoga con el son cubano. El álbum recibió el premio Cubadisco 2025 en la categoría de fusión alternativa.

La colaboración con O’Farrill llegó también al escenario neoyorquino. Carnegie Hall incluyó a Telmary como invitada de la Afro Latin Jazz Orchestra en un concierto de abril de 2025, junto a la cubana Daymé Arocena y la haitiana Emeline Michel. En junio de este año apareció en plataformas “Quién te mandó (Live Version)”, una interpretación en vivo de la canción que había grabado para Maradentro con Alexander Abreu.

Telmary empezó leyendo sus textos ante un público pequeño. Después aprendió a llevarlos a una banda, a una orquesta y a canciones compartidas con artistas de otros países. También trasladó su manera de entender la identidad afrodescendiente a un proyecto de moda. En cada espacio permanece reconocible la intención que la llevó a tomar el micrófono: contar lo que ve desde una experiencia cubana y encontrar a quiénes puede hablarles con ella.