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La historia del presidente negro que Colombia borró de su historia

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En agosto de 2018 en la Casa de Nariño se realizó la instalación del cuadro del expresidente Juan José Nieto, único Presidente Afro en Colombia Foto: Colprensa

(06/06/2019) Colombia tuvo un presidente negro comparable con el propio Barack Obama, cuyo legado todavía es desconocido en muchas esferas de la historia política del país caribeño.

Su nombre era Juan José Nieto y, al igual que Obama, fue afrodescendiente, intelectual y líder político. En 1861 se proclamó como presidente y por siete meses condujo las riendas Colombia o lo que en aquella época se conocía como la Confederación Granadina, que incluía a Panamá.

Fue el primer y único presidente negro que ha tenido Colombia en más de 200 años de independencia. Un hito que se vivió en Estados Unidos más de un siglo y medio después con la llegada de Obama a la presidencia, en enero del 2009.

El único presidente colombiano negro

Entre el 25 de enero y el 18 de julio de 1861, Juan José Nieto Gil fue presidente de Colombia. Ya en ese entonces había abolido la esclavitud en Cartagena (en 1852) y promovido las libertades ciudadanas en Colombia.

Si dichas acciones hoy cobraran vigencia, harían del único presidente colombiano negro un digno personaje para ser nominado al Premio Nobel de la Paz, como lo fue una década atrás el expresidente norteamericano y que, de hecho, ganó por sus esfuerzos para fortalecer la diplomacia internacional y eliminar las armas nucleares.

Tuvieron que transcurrir 157 años para que al fin el rostro del presidente número 14 y único negro de Colombia, ocupara un puesto en la casa presidencial de Bogotá. Foto: Colprensa

Artículo relacionado: Colombia y la huella artística de sus afrodescendientes 

Nieto Gil sería comparado con otros líderes negros mundiales como Martin Luther King, Nelson Mandela, Pelé, Frederick Douglass y Bob Marley. O quizás con el mismísimo poeta y religioso español Juan de la Cruz, por eso de haber nacido un 24 de junio.

E igual que Barack, Juan José ostentaría el título de líder inspirador para los jóvenes de toda América. Hasta habría probabilidades de que por su origen humilde y por su prolífica carrera como novelista, escritor, político y promotor de los derechos sociales en Colombia, Nieto inspirara alguna película de Alfonso Cuarón o de Steven Spielberg..

Juan José Nieto: décadas de invisibilidad

Desafortunadamente, Nieto no tuvo ningún tipo de reconocimiento. En el siglo XVIII, un negro provinciano, liberal y de pensamientos reformistas no era de orgullo para las élites de poder ni mucho menos merecedor del título de presidente colombiano.

Moisés Álvarez, director del Museo Histórico de Cartagena así lo confirma: “Nieto, además de ser negro y de origen humilde, era de Baranoa, un pueblo agricultor del Atlántico colombiano; lo que condujo a un acérrimo rechazo por parte de la sociedad cartagenera, que era muy elitista”.

Los ideales políticos de Nieto tampoco eran bien vistos. “Su discurso se centraba en la lucha por la autonomía de las regiones, en este caso la del Caribe; un inminente peligro para los grupos políticos conservadores de la capital”, agrega Álvarez.

La figura de Juan José Nieto está empezando a ser reconocida en su país después de años de ocultación.

Asimismo, en el perfil que escribió el sociólogo Orlando Fals Borda sobre Nieto, lo calificó como “un genio negro y costeño, de carácter temperamental”. Un personaje sin grises, al que se venera o se odia.

Luego de la muerte de Nieto, en julio de 1866, vendrían décadas de segregación racial. Primeramente con la ingratitud histórica de no reconocerlo como presidente, aún cuando los demás mandatarios que ejercieron el poder entre 1858 y 1863 (algunos por solo un mes), sí gozaron de tal beneplácito. 

Y segundo, cuando su retrato como presidente, (en el cual Nieto exhibía sus rasgos afrocaribeños, tez oscura, cabello espeso y banda presidencial) fuera enviado a París para “restaurar” su apariencia, ya que al “blanquearlo”, tendría una mejor presentación ante la sociedad. Un acto que Moisés Álvarez describió como “racista”. 

El resultado de esa intervención artística no gustó, por lo que la obra terminó en el sótano de Palacio de la Inquisición de Cartagena, un museo de esa población caribeña. En lenguaje coloquial “lo ocultaron, lo pintaron, lo blanquearon, lo borraron”, como se escucha en la canción El presidente negro de Colombia, del artista champetero Melchor El Cruel.

Colombia: Reinvindicación de su imagen negra

“Estábamos en mora con reconocer a Juan José como uno de nuestros presidentes. Nos demoramos muchos pero acá quedará en el Palacio de Nariño como uno de nuestros”, pronunció en entonces presidente Juan Manuel Santos, en agosto del 2018, al develar la pintura con la figura mandataria de Nieto, en la Casa de Nariño.

En contravía a la imagen original, en esta pintura sí luce su frondosa barba negra y su piel canela, propia de los afrodescendientes de la costa caribeña.

Transcurrieron 157 años para que al fin el rostro del presidente número 14 y único negro de Colombia, ocupara un puesto en la casa presidencial de Bogotá.

“Estábamos en mora con reconocer a Juan José como uno de nuestros presidentes”, señaló el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos.

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Detrás de este acto simbólico, el sociólogo e investigador Orlando Fals Borda fue el pilar para reconstruir la vida de Nieto y sacar a este político e intelectual costeño del anonimato. Antes de su muerte, le heredó al periodista e investigador, Osvaldo Guillén la tarea de lograr que la trascendencia de Nieto fuera reconocida.

Guillén, actualmente exiliado de Colombia, grabó un documental en toda la costa colombiana en homenaje a Nieto. Ya en el 2016, el Museo Histórico de Baranoa abrió una sala permanente para contar la vida de su hijo ilustre.

Emmanuel De la Cruz Palma, director general del museo, le cuenta a esta revista que “en el 2017 se lanzó un libro titulado Juan José Nieto, un caribe integral, con la compilación de tres de sus obras.

Se cuentan  “la promoción de la cátedra #NietoVive en los colegios de este municipio, como un pequeño paso para que la imagen de Nieto empiece a aparecer en los libros de historia de Colombia y una ruta pedagógica para pobladores y turistas, con todos los sitios que marcaron el desarrollo de Nieto en Baranoa”.

Las huellas del presidente negro colombiano

Nieto nació en 1805 en Baranoa, tierra caliente y productora de algodón, maíz y yuca. Llamada  “El corazón alegre del Atlántico”, por ubicarse geográficamente en el centro de ese departamento.

La obra del presidente Juan José Nieto, su legado intelectual, está siendo divulgada en Colombia.

Fue hijo de artesanos, autodidacta, reconocido por el aporte a las letras, la música y el teatro. De pensamientos liberales. Amigo del héroe de la independencia Francisco de Paula Santander. Diputado, representante a la cámara, gobernador, presidente de estado soberano de Bolívar.

“Pero no podemos pensar en Nieto solamente como un político”, advierte De La Cruz Palma, destacando que Juan José fue el gran pensador del Caribe colombiano.

Fundó dos periódicos: La Democracia y El Cartagenero y muy probablemente, fue el  primer novelista romántico que ha tenido Colombia, ya que su obra Ingermina es la primera de la que se tenga registro. “En Colombia tuvimos a nuestro propio Jorge Isaac”, enfatiza el director del museo.

Sobre sus descendientes no es mucho lo que se sabe. Su hermana Francisca fue conocida entre los habitantes por su carácter y buen humor. En 1990 se conoció la historia de un carpintero llamado igual que el ilustre presidente negro, que se identificó como su sobrino-nieto.

“En Baranoa y en la población vecina de Tubará estamos investigando las partidas de bautismo para reunir a todos aquellos que se apelliden Nieto Gil para construir el árbol genealógico del presidente”, adelanta Emmanuel De la Cruz Palma.

Sin duda, la historia de Nieto es digna de estudio y de reflexión.  “Colombia debe admitir que hay problemas raciales en el país y en toda América Latina”, afirmaba Barack Obama en la conferencia que ofreció en Bogotá en mayo pasado.

Con esto, al devolverle el merecido lugar a Nieto como décimo cuarto presidente, Colombia está reconociendo su historia de racismo hacia los afrodescendientes.

Artículo escrito por Alicia Pepe.

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