Lo afro-latino se abre paso en la escena musical de Latinoamérica. La contribución de los latinos negros a la rica cultura de Latinoamérica, en especial en países como Colombia, Venezuela o Cuba, es un rasgo fundamental para entender la diversidad de sus influencias y tradiciones. Y esto es especialmente visible en el campo musical.

La salsa, el reggaetón o incluso el tango argentino remontan sus orígenes a la huella que las comunidades de esclavos africanos llegadas en oleadas durante siglos imprimieron en toda la cultura popular. El tiempo las ha asimilado como propias pero tienen una procedencia clara y unos rasgos muy identificativos.

Es cierto que, como señalaba recientemente la periodista Cheky en un artículo en Remezcla, “los latinoamericanos y latinos negros a menudo se quedan fuera de la conversación musical debido al blanqueo de su historia o la falta de representación en los espacios principales y subterráneos, desde las listas de éxitos hasta los festivales de música independientes, por lo que debemos preocuparnos de escribir y preservar nuestra propia historia”.

Desde iconos incontestables e universales como Celia Cruz e Ismael Rivera, hasta rostros recién llegados a la ecléctica escena musical,, como Amara La Negra y Los Rakas, los afro-latinos están ganando espacio y visibilidad y sus propuestas musicales empiezan a trascender en el mainstream.

Dos de las estrellas más grandes actuales del reggaetón, Sech y Ozuna, están vinculando el género a sus raíces, como también lo ha hecho la inmensa Cardi B.

Los músicos negros latinoamericanos continúan esculpiendo su propio camino hacia el reconocimiento y la representación, pero muchos de ellos todavía no tienen la trascendencia ni oportunidades de otras estrellas consagradas.

Esta lista de cinco artistas y bandas afroamericanos y afro-latinos negros es una reivindicación y al mismo tiempo una oportunidad para seguirle la pista al nuevo talento afro latino.

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El colectivo colombiano Kombilesa Mí está a la vanguardia del movimiento RFP (o rap folklórico palenquero), un género rico donde la tradición local de San Basilio de Palenque se mezcla con los sonidos urbanos.

Su álbum recientemente lanzado “Esa Palenkera” se desborda con ritmos africanos y afrocolombianos como el bullerengue, chalusonga, son de negro, soukous y champeta, por nombrar algunos, amplificados por la sorprendente energía del hip-hop. Rapean tanto en español como en Palenquero, defendiendo el orgullo negro de una forma pasional.

Betsayda Machado ha dedicado toda su vida al canto, pero con Loe Loa (Rural Recordings Under the Mango Tree), su álbum de 2017 grabado con Parranda El Clavo, ha podido recorrer el mundo con la misión de difundir los sonidos afrovenezolanos de la costa caribeña, especialmente de Barlovento, el pueblo negro donde creció.

Juntos, hacen canciones que están en su mayoría rítmicamente arraigadas en la música de adoración de San Juan Bautista y su instrumentación. Machado lidera la banda con su poderosa voz, cantando sobre religión, celebración, vida cotidiana, amor y la inevitable situación socioeconómica en Venezuela.

El Individuo usa su poesía para explorar temas de raza, superación personal, amor propio y vida en Cuba, a menudo recurriendo a estilos como el reggae y el dancehall para transportarnos al Caribe. Nacido como Rafael Bou, El Individuo está afiliado al primer sello independiente cubano, “DJ Jigüe’s Guámpara”, a través del cual lanzó su himno negro “Mi Raza”, una canción potente donde recorre la historia afroamericana y afrocubana y sus íconos: desde Malcom X a Juan Gualberto Gómez, de las Panteras Negras al Partido Independiente de Color de Cuba, para comprender mejor su negrura y conectarse con ella más profundamente.

Mabely Largacha ha encontrado en géneros de la diáspora africana como el jazz, el soul, el hip-hop, el R&B y el reggae, la materia prima para construir las fascinantes canciones que ha lanzado hasta la fecha bajo el apodo de Mabiland.

La nativa de Quibdó no tiene miedo de escuchar el corazón en su manga, abriendo una ventana a sus deseos e inseguridades con su música. “1995”, su álbum debut, es el ejemplo más claro. El artista de 23 años puede cambiar entre la palabra hablada más despreocupada, a un gruñido desgarrador a nivel de Amy Winehouse sin sudar.

Kumar Sublevao-Beat comenzó su carrera en la escena hip-hop de Cuba a finales de los 90, y desde entonces no ha dejado de explorar las posibilidades de la música. En su último proyecto, Afrosideral, recurre a la producción de música electrónica para construir una marca de música de club que está directamente influenciada por su espiritualidad yoruba.

Su primer lanzamiento importante bajo este nuevo apodo, “El Olimpo De Los Orishas”, encuentra un equilibrio perfecto entre géneros de baile como techno y dub, batería afrocubana y cantos tradicionales en yoruba investigados y grabados por el propio Sublevao-Beat.