A finales de 2025, la gastronomía latinoamericana vive su momento más luminoso. Lo que durante décadas fue visto como un territorio periférico dentro de la alta cocina, hoy se consolida como uno de los polos creativos más influyentes del planeta. El cambio es profundo: no se trata solo de chefs que ganan premios, sino de una transformación cultural que ha puesto a los ingredientes autóctonos, la biodiversidad y las tradiciones comunitarias en el centro del debate gastronómico mundial.
La región ya no inspira únicamente por su exuberancia, sino por la rigurosidad técnica y conceptual con que sus cocineros reinterpretan el territorio. Y lo que comenzó como una irrupción peruana ahora es un fenómeno continental
Perú mantiene la vanguardia, pero con nuevos matices
El ascenso de la cocina peruana continúa siendo un eje clave de esta historia. Central, el proyecto de Virgilio Martínez y Pía León, se mantuvo hasta 2024 dentro del top global de The World’s 50 Best Restaurants y sigue siendo un referente conceptual, aunque ya no ocupa el primer lugar. El restaurante ha reforzado su identidad en 2025 con una línea mucho más centrada en conservación de ecosistemas y trazabilidad radical, una tendencia que se ha vuelto indispensable para la alta cocina mundial.
En paralelo, Pía León ha potenciado Kjolle, que este año volvió a figurar entre los mejores restaurantes del mundo, consolidándola como una de las voces femeninas más influyentes de la gastronomía contemporánea.
Y, por supuesto, la figura de Gastón Acurio sigue operando como una fuerza transversal. Más que un embajador, hoy es un articulador continental que en 2025 se ha enfocado en promover cadenas de valor sostenibles que permitan que el boom gastronómico beneficie también a comunidades productoras.
Colombia se afianza como potencia culinaria con impacto social
Si hay un país que ha ampliado su influencia desde 2023, ese es Colombia. Leonor Espinosa, reconocida por su trabajo con comunidades rurales y afroindígenas, reforzó en 2025 el modelo de su fundación FUNLEO para apoyar proyectos de seguridad alimentaria y salvaguarda cultural. Su restaurante Leo sigue siendo una referencia mundial por su exploración rigurosa del territorio colombiano, una línea que la ha convertido en un ícono del uso gastronómico como herramienta de desarrollo.
A su lado, una nueva generación colombiana ha dado un salto notable: Juan Manuel Barrientos ha ampliado su presencia internacional, mientras que jóvenes proyectos en Cali, Medellín y la Amazonía han comenzado a aparecer en listas de descubrimientos gastronómicos.
México consolida un ecosistema sobresaliente
El 2025 ha sido un año particularmente fuerte para México. Elena Reygadas, nombrada mejor chef femenina del mundo en 2023, continúa expandiendo su huella a través de Rosetta y su panadería, que siguen figurando entre los lugares más influyentes del país. Su enfoque en ingredientes olvidados y técnicas tradicionales ha marcado tendencia regional.
Al mismo tiempo, Enrique Olvera mantiene a Pujol dentro de la élite global, con un menú que en 2025 profundiza en el maíz nativo, la milpa y la fermentación, tres ejes que están definiendo la nueva cocina mexicana contemporánea.
La Ciudad de México se ha transformado así en una de las capitales gastronómicas más vibrantes del mundo, con una escena que mezcla tradición, investigación y una creciente presencia de chefs latinoamericanos migrantes.
Chile y Ecuador, las nuevas fronteras creativas
En Chile, Rodolfo Guzmán continúa posicionando a Boragó como uno de los proyectos más radicales del continente. Tras su reapertura y reestructuración postpandemia, el restaurante ha revalidado en 2025 su prestigio internacional, reforzando el trabajo con recolección silvestre y laboratorios que estudian la flora endémica.
Ecuador, por su parte, ha dado quizá el salto más sorprendente.
Pía Salazar, nombrada mejor chef pastelera del mundo en 2023, ha convertido a Nuema en uno de los restaurantes más comentados de la región, ahora situado firmemente dentro de los principales rankings globales en 2025. Su acercamiento a la dulcería latinoamericana, a partir de ingredientes de montaña, selva y costa, ha abierto una vía completamente nueva para la pastelería de alta cocina.
Los rankings de 2025 confirman la transformación
La edición más reciente de The World’s 50 Best Restaurants consolidó una tendencia clara: Latinoamérica ya no es una excepción, sino una potencia.
- 12 restaurantes de la región se ubicaron en el Top 50, igualando las cifras récord de 2024.
- Tres de los diez mejores restaurantes del mundo se encuentran en América Latina.
- La presencia femenina sigue creciendo: cinco chefs mujeres latinoamericanas entraron este año en la lista de influyentes globales de The Best Chef Awards.
Además, en 2025 aumentó la presencia de restaurantes latinoamericanos en Estados Unidos, España y el sudeste asiático, confirmando que el talento migrante también juega un papel clave en esta expansión.
El argentino Agustín Balbi, radicado en Hong Kong, sigue destacando como uno de los mejores representantes de esta diáspora: su cocina, que mezcla influencias latinoamericanas y niponas, volvió a obtener distinciones este año.
La sostenibilidad como reto urgente
El crecimiento trae desafíos. En 2025, varios chefs latinoamericanos han advertido sobre la presión creciente sobre ingredientes nativos en peligro, como las papas andinas raras, algunos tipos de ajíes amazónicos y productos marinos sobreexplotados.
La sostenibilidad dejó de ser un discurso aspiracional: hoy es un requisito para mantenerse en la élite. Muchos restaurantes han implementado en 2025 iniciativas de trazabilidad completa, agricultura regenerativa, pesca artesanal responsable y trabajo comunitario directo.
Una revolución que inspira a nuevas generaciones
Las escuelas de cocina en Lima, Bogotá, Buenos Aires y Ciudad de México están experimentando un aumento notable en inscripciones. La colaboración con centros internacionales como el Basque Culinary Center o el Instituto Paul Bocuse ha permitido formar cocineros con dominio técnico global, pero arraigados en ingredientes locales.
La gastronomía latinoamericana ya no busca validación externa. En 2025 se mueve con confianza, sabiendo que su aporte conceptual —territorio, biodiversidad, memoria, comunidad— está redefiniendo la alta cocina contemporánea.
Foto de la portada: Elena Reygadas, tomada de Expreso.info






