El ballet clásico es una forma de arte apreciada y celebrada en todo el mundo. Latinoamérica ha sido cuna de algunos de los bailarines más talentosos y apasionados, quienes han dejado una huella indeleble en la historia de la danza. En este artículo, exploramos las vidas de los que consideramos los 5 mejores bailarines clásicos de Latinoamérica que debes conocer.

Carlos Acosta (Cuba)

Acosta es uno de los bailarines cubanos más destacados de su generación. Ha interpretado algunos de los papeles icónicos del repertorio clásico, como el Príncipe en «El Lago de los Cisnes» y Basilio en «Don Quijote». También ha sido un defensor de la danza contemporánea. Su estilo atlético y dinámico lo ha llevado a ser aclamado por audiencias de todo el mundo y ha sido galardonado con numerosos premios y reconocimientos. Desde 2020 dirige el Birmingham Royal Ballet, en el Reino Unido.

Además de su carrera como bailarín, Acosta también se ha destacado como coreógrafo, director y escritor. En 2017 fundó la compañía de danza «Acosta Danza» en Cuba, con el objetivo de fomentar el talento y la creatividad de los jóvenes bailarines de la isla. También ha sido un defensor de la educación y ha trabajado en varios programas de formación en todo el mundo. Su legado en la danza es indudable y su nombre permanece como uno de los grandes exponentes de la escuela cubana de ballet.

Julio Bocca (Argentina)

Bocca es uno de los mejores bailarines clásicos del mundo. Comenzó su carrera en la danza a una edad temprana en el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón. Allí se destacó rápidamente por su técnica excepcional y su carisma en el escenario, lo que lo llevó a ser contratado por el Ballet del Teatro Colón, a los 18 años.

En 1986 fue invitado a unirse al American Ballet Theatre en Nueva York, donde se convirtió en uno de los principales bailarines solistas de la compañía. Durante su carrera, Bocca interpretó muchos de los papeles principales del repertorio clásico, incluyendo el Príncipe en «El Lago de los Cisnes» y Albrecht en «Giselle». También se destacó en la danza contemporánea.

En 1990, fundó su propia compañía de danza, Ballet Argentino, con la que realizó giras por todo el mundo y presentó obras de los mejores coreógrafos contemporáneos. También trabajó en programas de formación para jóvenes bailarines y fue mentor de muchos artistas emergentes.

José Manuel Carreño (Cuba)

El talento y pasión por la danza se manifestaron desde temprana edad en Carreño quien comenzó su formación en la Escuela Nacional de Ballet de Cuba, donde tuvo la oportunidad de entrenar con algunos de los maestros más destacados de la época. A los 16 años, se convirtió en solista y más tarde se unió al English National Ballet en Londres.

Carreño es considerado uno de los bailarines más virtuosos de su generación, con una técnica depurada y una gran expresividad en el escenario. Ha interpretado algunos de los papeles más exigentes del repertorio clásico, como Romeo en «Romeo y Julieta» y el Príncipe en «El Lago de los Cisnes», así como obras contemporáneas de coreógrafos de renombre mundial. Su estilo elegante y atlético ha cautivado a audiencias de todo el mundo y le ha valido numerosos premios y reconocimientos a lo largo de su carrera.

El cubano ha trabajado con algunas de las compañías de ballet más prestigiosas, como el Royal Ballet de Londres y el American Ballet Theatre de Nueva York. También ha sido invitado a bailar en algunos de los teatros más importantes del mundo, como el Bolshoi de Moscú y la Ópera de París.

Jorge Donn (Argentina)

Donn fue un destacado bailarín y coreógrafo argentino, considerado uno de los más importantes intérpretes de la danza contemporánea en el mundo. Donn comenzó su formación en la Escuela del Teatro Colón y en 1963 se unió al Ballet del Teatro Colón. Posteriormente, se trasladó a Europa y trabajó en prestigiosas compañías, como el Ballet de Stuttgart y el Ballet de la Ópera de París.

Jorge se caracterizó siempre por su gran versatilidad y capacidad de adaptación a diferentes estilos y técnicas de la danza. Esto le permitió colaborar con diversos coreógrafos y artistas en proyectos innovadores y desafiantes.

Donn falleció en 1992 a causa de complicaciones relacionadas con el VIH/SIDA. Su contribución a la danza contemporánea y su impacto en la cultura siguen siendo una fuente de inspiración y admiración para la comunidad artística y para quienes se acercan a su obra.

Isaac Hernández (México)

Este reconocido artista mexicano se unió al Ballet Nacional de Holanda, con 18 años, y rápidamente se convirtió en primer bailarín.

Hernández ha recibido múltiples premios y reconocimientos en su carrera, incluyendo el Benois de la Danse en 2018, considerado el galardón más prestigioso de la danza clásica. Se ha destacado en una variedad de papeles principales del repertorio clásico, incluyendo Albrecht en «Giselle», Romeo en «Romeo y Julieta» y el Príncipe en «El Cascanueces».

En abril de 2015 se unió al English National Ballet como bailarín principal y desde 2022 baila nuevamente en el Ballet de San Francisco.

Hernández debutó en el mundo de la actuación en 20202, con un papel protagónico en la película «El rey de todo el mundo», dirigida por Carlos Saura. A continuación, continuó su carrera en la miniserie de Netflix «Alguien tiene que morir», dirigida por Manolo Caro, en la que interpreta a Lázaro, un bailarín mexicano que acompaña a Gabino en su viaje a España.

Su pasión y dedicación a la danza lo convierten en uno de los bailarines más destacados y admirados de México y del mundo.