¿Cuáles son los mejores cayos de Cuba? PanamericanWorld les propone un recorrido que comienza por el norte del país, en Jardines del Rey, que fue el nombre con el que bautizaron los colonizadores españoles a la extensión de cayos ubicados en la costa atlántica, en honor al monarca Fernando el Católico.

Al norte de Villa Clara, una provincia ubicada en el centro del país, está Caibarién, un pequeño municipio, pero que hoy aparece en el mapa del turismo internacional, porque de allí parte uno de los ingenios arquitectónicos más importantes de Cuba: el pedraplén, de 48 kilómetros de longitud, que une a la isla con tres cayos fundamentales, Las Brujas, Ensenacho y Santa María, que conforman la llamada “Rosa Blanca de los Jardines del Rey”.

Esta monumental obra tardó años en completarse y es reconocida en el mundo porque fue diseñada y ejecutada de tal forma que no daña el ecosistema marino y terrestre de la región. En otras palabras, usted se traslada, en auto u ómnibus, sobre toneladas de rocas depositadas en el mar que quedan divididas por 46 puentes que facilitan el flujo del agua.

Llegamos hasta Cayo Ensenachos, muy famoso por dos de sus playas: El Mégano y Ensenachos. Aquí la tranquilidad es casi absoluta y se combina con un mar de tonalidades entre verde y azul que convierten a este destino en uno de los más codiciados. Además, es posible apreciar la fauna de la región, con especies endémicas, como la jutía rata.

Más adelante, por el mismo pedraplén, arribamos a Santa María, el mayor de los cayos de la región, por sus casi 18 kilómetros cuadrados de superficie. Su costa tiene una amplia extensión de playas, entre las que sobresalen Perla Blanca, Las Caletas, Cañón y Cuatro Puntas. Aquí hay más hoteles en explotación y las olas son un poco más fuertes.

A los cayos de Villa Clara se puede llegar a través de vuelos directos hasta el aeropuerto ubicado en Las Brujas, aunque los aviones de mayor porte tienen que utilizar el aeropuerto “Abel Santamaría”, en Santa Clara, la capital de la provincia y desde allí los turistas se desplazan en ómnibus hasta los cayos.

Salimos de Villa Clara y nos desplazamos un poco hacia el oriente, hasta la provincia de Ciego de Ávila. Al norte de allí, en la continuación de Jardines del Rey, también a través de un pedraplén, encontramos a Cayo Guillermo, con una superficie de 13 kilómetros cuadrados.

Este sitio es famoso por estar cerca de la segunda barrera de corales más grande del mundo, por sus vistosos flamencos rosados que pueden apreciarse por todo el lugar y por su playa Pilar, reconocida como una de las mejores del país. Esta playa recibió ese nombre porque el escritor estadounidense Ernest Hemingway solía recorrerla, a bordo de su yate “Pilar”.

Nos movemos hasta Cayo Coco, quizás el más famoso de todos. Este cayo tiene más de 26 kilómetros de fabulosas playas, entre las que se encuentran Los Flamencos, Jaula y Las Coloradas. Allí habitan no pocos flamencos y el cayo toma el nombre de un ave exótica, el Ibis Blanco, que vive en la zona, aunque popularmente es denominada “pájaro coco”.

La zona de cayos al norte de Cuba sin dudas es espectacular; pero, probablemente, la región de Cayo Largo del Sur, en un extremo del archipiélago de Los Canarreos, en el Mar Caribe, a 177 kilómetros de La Habana, sea todavía mejor.

El área tiene 24 kilómetros de largo y a este cayo solo se llega por vía aérea. Está rodeado de arrecifes de corales y sus playas casi vírgenes son muy llamativas. Entre las más destacadas están Lindamar, de cinco kilómetros de extensión, playa Sirena, Los Cocos y Paraíso. Los amantes de los deportes acuáticos tienen aquí varias opciones, sobre todo el buceo en la zona de los arrecifes.

La industria turística cubana está posicionada como la segunda más importante del país. En 2015 hubo récord, con 3,4 millones de visitantes foráneos y, en el contexto del deshielo entre Washington y La Habana, es previsible que esa cifra se aproxime, este año, a los cuatro millones. ¿Podría afectar ese crecimiento al ecosistema de los cayos cubanos? Para las empresas el hecho de recibir más turistas representa mayores ingresos económicos—Meliá tuvo ganancias superiores a los 400 millones de euros en 2015 con sus instalaciones en Cuba—; pero para garantizar la sustentabilidad de los cayos resultará imprescindible que las autoridades del turismo y las empresas foráneas adopten todas las medidas necesarias que aseguran que, en el futuro, los cayos cubanos sigan siendo paraísos terrenales.