Lo afrolatino está de moda y no se trata de un fenómeno aislado ni temporal. Se podría decir sin discusión que 2018 ha sido el año de consagración de la música latina en el mundo.

El español se ha convertido en una lengua “mainstream” en la industria musical anglosajona, y ahora ya es natural escuchar en las emisoras de radio en inglés a artistas hispanoamericanos.

El camino, claro está, lo abrió Luis Fonsi en 2017 con “Despacito”, un canción que sigue liderando los rankings de descargas y escuchas en las plataformas de “streaming” a nivel global. Tras él, surge una generación de artistas que luce sin complejos sus raíces latinas y que, además, tiene la audacia de explorar y experimentar con otros sonidos que son ajenos, por tradición, a la cultura latinoamericana.

Raíces latinas y orgullo afrolatino

El resultado de esta mezcla de influencias es un nuevo sonido, moderno, renovador y urbano, que transita desde el hip-hop al trap, pasando por estaciones intermedias en las que florece todo el bagaje cultural de la región en forma de marimba, cumbia o reggaetón.

En este nuevo escenario surge con especial fuerza la música afrolatina, que tiene unas características específicas y una tendencia a aceptar con menos prejuicios las corrientes y tendencias que vienen de uno y otro lado.

Al fin y al cabo, su origen remoto es la dramática historia de viajes de ida y vuelta de un continente a otro, de trasmisión de tradiciones y costumbres que fueron construyendo, con el paso de los siglos, una identidad cultural bien definida y de una riqueza extraordinaria.

Toda esa tradición ha explotado en los últimos años como radiante nuevo fenómeno musical que conecta perfectamente con las nuevas tendencias y estilos musicales. Encaja perfectamente en los nuevos lenguajes urbanos que no dejan de ser una continuación de antiguos experimentos en los que no había más límites que la propia música.

Maluca Mala
La afro-dominicana Maluca Mala es oriunda de Nueva York y usa su música para promover los derechos de las mujeres de color.

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La música afrolatina, mezcla de tradiciones

El pionero en el mundo afrolatino fue el colombiano Joe Arroyo, cuya historia de esclavitud y empoderamiento negro dio lugar en 1986 a “Rebelión”, un disco clave en la reciente historia musical de América Latina.

Celia Cruz, la indiscutible reina de la salsa y probablemente la artista negra más conocida de la historia latinoamericana, dejó el himno por excelencia antes de su desaparición en 2003, “La Negra tiene tumbao”.

Y, finalmente, hay que hablar de Pete Rodríguez, el pionero del boogaloo cuya canción “Me gusta” se convirtió en uno de los éxitos más importantes del género y ahora ha sido recuperada y exitosamente sampleada por una afro-latina convertida en icono mundial, Cardi B.

En el nuevo movimiento afrolatino, que reivindica con orgullo y pasión su pasado y sus raíces musicales, sobresale con luz propia Amara La Negra, quien ha llevado su “afrolatinidad” a territorios en los que no había conocimiento de esta fascinante tradición musical. Ella ha convertido en mainstream un sonido hasta ahora reducido a América Latina.

Lo afrolatino y problema del colorismo

Como bien es sabido, el racismo como ideología forma parte de la misma historia latinoamericana y estadounidense: desde la esclavitud hasta la segregación. Pero como recordaba recientemente un artículo de la NBC, “dentro del racismo hay prejuicios o discriminación basados en el color o la sombra de la piel de una persona, a menudo denominados como colorismo”.

Para los afrolatinos, el colorismo es un doble golpe. Entre los latinos, a menudo se les considera demasiado negros para ser latinos. Entre los afroamericanos, se les considera demasiado latinos. “Hasta cierto punto, no es solo colorismo. También es un problema racial. Es un problema cultural “, afirmó Amara La Negra en una entrevista a NBC News.

Este fenómeno, y otros como el patriarcado, la discriminación sexual o la homofobia forman parte del discurso principal de los artistas que han llevado la música afrolatina al primer plano de la escena musical global. La siguiente lista, que no es exhaustiva ni definitiva, es una introducción a cinco artistas que han contribuido en los últimos años a proyectar la cultura afrolatina en el mundo. Y lo han hecho de la manera más eficaz y directa posible, triunfando en Spotify y Youtube.

Amara La Negra

Ella es la principal representante de toda una generación. Su impacto en la escena musical y audiovisual de Estados Unidos ha sido tremendo.

Cuando era niña, Amara La Negra actuó en “Sábado Gigante”, donde declaró a NPR que era la única niña de piel oscura en el escenario. Hoy, ella es el primer encuentro de muchos no latinos con la Afro-Latinidad, y para la comunidad latina, una prueba de fuego para superar los propios prejuicios de la comunidad.

Fusionando reggae, dembow y favela funk en su música y representando a una región rebosante de diferentes comunidades caribeñas en el sur de la Florida, la propia cantante se dirige a las latinas negras para decirles que está con ellas porque es una de ellas. Y con sus canciones quiere mitigar el dolor y la incomprensión a las que tradicionalmente han sido sometidas.

Amara La Negra canta para que se superen los males raciales que todavía son una seña de identidad de algunas comunidades latinas, donde el color de la piel, la manera de hablar o las raíces culturales siguen siendo un motivo diario de racismo.

Nacida en Miami de madre migrante de la República Dominicana, La Negra se ganó la fama de artista que cantaba en español en el mercado latinoamericano. Con su afrolatinidad siempre por delante, Amara La Negra irrumpió exitosamente en el mercado musical latinoamericano a mediados de la década de 2010.

Descubrió entonces que, a pesar de formar parte de la escena musical del hip hop estadounidense, los americanos no estaban muy cómodos con su origen afrolatino. Quizá por ello, Dana Danelys De Los Santos adoptó el nombre artístico de Amara La Negra, un acto de desafío contra quienes critican su negrura o usan el término como un insulto. “En mi propia comunidad [dominicana] te ofenderían diciendo “la negra esta” afirmó en una reciente entrevista con NBC News.

“Para mucha gente es impactante que haya personas negras que hablan español y que no solo están en los Estados Unidos”, dijo Amara, cuya aparición en el reality show “VH1 Love and Hip Hop Miami” provocó una conversación acalorada sobre el racismo y el color de la piel.

Bachata Haití

Bachata Haiti ha publicado en 2018, “Ti Pouchon”, un disco que ha sido alabado por la crítica norteamericana. En especial por la radio pública NPR, que lo ha colocado entre sus discos favoritos del años. Su bachata, emblemáticamente dominicana, se proyecta a través de la diáspora haitiana que se encuentra en ese lado de la isla más favorecido por la naturaleza.

Cantando en criollo y en español, Bachata Haití une al maestro de la guitarra Joan Soriano con una lista magistral de artistas dominicanos haitianos, incluido Franklin Medina, “El Zorro Negro”. Así se construye un diálogo entre los sensuales sonidos de la guitarra de bachata y las conmovedoras armonías de la música criolla haitiana kompa. “Ti Pouchon” revela la infinita riqueza de las raíces africanas que alimentaron el blues estadounidense, la bachata dominicana y la kompa haitiana.

Latasha Alcindor

La rapera afro-latina que tiene herencia panameña y jamaicana por parte de su padre y puertorriqueña y haitiana por parte de su madre, habla mucho sobre su crecimiento en Brooklyn.

Es decir, su historia es un diálogo ya conocido en otros artistas latinos entre su herencia y su presente, marcado por los ritmos urbanos con los que creció en el barrio más mestizo de Nueva York.

Ella creció hablando español y escuchando salsa y merengue junto a Shabba Ranks y Buju Banton en casa. Mientras tanto, ella alimentó un apasionado amor por el hip-hop con su colección de mixtapes “Hot 97”. La joven pionera utiliza sus muchos talentos que van desde la poesía a la filosofía para darle un toque diferente a sus historias y a su música. Tiene cuatro discos publicados, entre los que destaca “Teen Nite at Empire”, que vio la luz en 2017.

Maluca Mala

La afro-dominicana Maluca Mala es oriunda de Nueva York y usa su música para promover los derechos de las mujeres de color. La rapera es una activista comprometida y dice que su objetivo actual es asegurarse de que el presidente Donald Trump sea acusado. Es radical y directa.

Criada en un ambiente en el que se escuchaba permanentemente bachata, cumbia, merengue y mambo, así como hip-hop, la música de Maluca ha sido descrita como “punk tropical experimental, tecnología del ghetto y Hip-House”.  Esta feminista afro-latina utiliza su música como un vehículo de expresión y también como una oportunidad para abordar temas que impactan en las mujeres de color. Ha hecho de su música una misión: acabar con el patriarcado.

Princess Nokia

La artista afro-puertorriqueña Princess Nokia es oriunda de Nueva York y se ha hecho famosa gracias a su música que celebra el empoderamiento femenino. Destiny Frasqueri, su verdadero nombre, es una de las artistas que han venido sonando con más fuerza en los últimos tiempos en el ámbito de la música afrolatina. Y eso que apenas tiene un puñado de videoclips en la red.

Tal y como señalaba el crítico del periódico digital español ElDiario.es, Princess Nokia está vinculada a productores como Ratking, interesados en hacer avanzar los límites del rap hacia nuevos territorios todavía inexplorados. Por eso su sonido se sitúa en un lugar indeterminado a medio camino del afilado sonido Atlanta que marca el paso al rap mundial y la aguerrida heterodoxia de M.I.A.