El Día de Muertos se ha convertido en una tradición mexicana de alcance global. El cine, la animación y el creciente interés por la cultura de México han hecho que muchos países, en especial en Estados Unidos, se haya adoptado esta jornada como parte del imaginario colectivo.

El lanzamiento de “Coco” por la factoría Pixar y su éxito mundial acabó de convertir el día de recuerdo a los muertos en una suerte de iconografía global que cada vez está más visible en los rituales de Halloween.

Las calaveras, el colorista maquillaje, las catrinas y las decoraciones vinculadas con el tema de la muerte se han introducido de forma natural en el Halloween estadounidense en una suerte de convivencia cultural, aunque algunos puedan considerar que se trata de un claro caso de apropiación cultural.

El Gobierno de CDMX se inspiró en la película de James Bond de 2015, “Spectre”, para organizar un desfile del Día de Muertos que imitaba el recreado en la película dirigida por el aclamado director, Sam Mendes.

Los eventos que celebran la singular relación de los mexicanos con la muerte siempre existieron y se hicieron populares en otros países de América Latina. Pero la procesión inspirada en Hollywood lleva la tradición a un nuevo escenario en el que las redes sociales globalizan cualquier fenómeno de carácter local o regional.

Antes de “Coco” y “Spectre”, los cineastas mexicanos habían abordado este enfoque entrañable y espiritual para honrar al difunto en múltiples ocasiones, siendo la animación el medio preferido para retratar los elementos vibrantes y fantásticos de las centenarias celebraciones.

La Catrina fue casi siempre el elemento central de estas producciones pues era también el que resultaba más atractivo desde un punto de vista visual y estético.

La elegante dama esquelética creada por el artista José Guadalupe Posada se convirtió por arte de la moda, el diseño y las tendencias en la cumbre de la sofisticación y la elegancia. Todo un síntoma de los tiempos posmodernos en que vivimos. La recreación simbólica de la muerte como expresión de una tendencia que siguen y copian en todo el mundo.

Esta es una selección de las películas que de una manera más brillante u original han abordado El Día de Muertos; algunos son obvias, otras no tuvieron en su momento el éxito de crítica y público que quizá merecían.

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Día de Muertos (2019)

Desde 2012, el estudio Metacube, con sede en Guadalajara, ha estado trabajando en una película animada titulada Día de Muertos dirigida por Carlos Gutiérrez. Finalmente llega a los cines de México el 1 de noviembre. La historia se centra en Salma, una huérfana de 16 años que nunca conoció a sus padres biológicos.

La única historia que le han contado toda su vida es que la abandonaron. Salma ha pasado la mayor parte de su vida dedicada a buscar pistas sobre la identidad de sus padres y su paradero con poca o ninguna suerte, hasta que descubre un libro especial que está lleno de historias de Santa Clara, su ciudad, y la historia de su gente.

Con el libro en la mano, Salma emprende una aventura con sus hermanos adoptivos, Jorge y Pedro, para encontrar los eslabones perdidos con el patrimonio de su familia con la esperanza de que finalmente pueda conocer a sus padres, perdidos en la memoria.

Coco (2017)

“Coco” de Pixar encendió un fenómeno global de interés por la cultura mexicana y en especial por el Día de Muertos. La aventura sigue a Miguel, un joven que ama la música pero cuya familia ha renunciado a ella, mientras viaja inadvertidamente a la Tierra de los Muertos y se encuentra con sus familiares fallecidos, alebrijes coloridos y personajes de la cultura popular mexicana.

Dirigida por Lee Unkrich y Adrian Molina, “Coco” recibió dos Oscar: Mejor Película Animada y Mejor Canción Original por “Recuérdame”. El éxito de taquilla y la importancia cultural de “Coco” han sido tan grandes que la Ciudad de Los Ángeles declaró el 27 de febrero como “Día del Coco”.

Hasta los Huesos (2001)

El emblemático cortometraje stop-motion de René Castillo se convirtió en una proyección internacional que causó sensación en los principales festivales de animación de todo el mundo. Con una gran cantidad de títeres artesanales y decorados con espléndidos escenarios, esta maravilla de la animación mexicana combina la comedia con un profundo anhelo.

Después de ser enterrado vivo, un hombre se hunde en un inframundo poblado por esqueletos revolucionarios que beben en exceso. Allí, es testigo de la inquietante actuación de La Catrina de “La Llorona” en la voz de la cantante Eugenia León, y descubre que la vida futura podría no ser tan mala.

La leyenda de la Nahuala (2007)

La compañía de animación mexicana pionera “Ánima Estudios” inició su franquicia más popular con “La Leyenda de la Nahuala” en 2007, que ha generado varias secuelas: “La Leyenda de La Llorona”, “La Leyenda de las Momias de Guanajuato”, “La Leyenda del Chupacabras” y la más reciente “La Leyenda del Charro Negro”.

La Nahuala está ambientada en el Día de Muertos de 1807, cuando un joven héroe, Leo, trata de evitar que una bruja antigua recolecte almas durante las celebraciones y se vuelva más poderosa. Las calaveras de azúcar y los alebrijes cobran vida y se convierten en sus compinches en esta búsqueda colonial.

Macario (1960)

Esta película clásica de 1960 dirigida por Roberto Gavaldón fue la primera producción mexicana en ser nominada en los Oscar a la mejor película de habla no inglesa. La narración se basa en la novela del mismo nombre del autor alemán B. Traven, quien pasó muchos años de su vida y murió en México.

Macario (interpretado por el icónico actor de teatro Ignacio López Tarso) es un humilde hombre indígena que sueña con comerse un pavo entero solo, pero es probado por el mismo Diablo, Dios y la Muerte cuando se le pide que comparta su comida tan esperada con ellos. Filmada en una impresionante cinematografía en blanco y negro por el legendario Gabriel Figueroa, la historia tiene lugar la noche antes del Día de Muertos.

Algunas de las secuencias más inolvidables incluyen el uso de títeres de esqueleto en forma de pesadilla y un paseo fantasmagórico por el inframundo donde las almas de las personas están representadas por velas.