Estos cinco lugares espectaculares de Colombia reúnen la belleza total: silencio, grandiosidad, lejanía de las multitudes ruidosas y naturaleza pura, digna de ser conservada.

EL HATO LA AURORA

El Hato La Aurora, en Casanare, es indudablemente el paraíso colombiano número uno. Este prodigioso rincón del Llano parece arrancado a los primeros días del Génesis cuando hombres y animales vivían en armonía en medio de un paisaje lujuriante. Mezclados con el ganado, pacen libres miles de chigüiros y de venados cola blanca. Manadas de potros salvajes retumban por las sabanas. En las lagunas abundan las babillas, los cocodrilos y las tortugas.

En los esteros se encuentran las boas acuáticas llamadas anacondas, de hasta 8 metros de longitud. Zorros, picures, puercos salvajes, zarigüeyas, tigrillos, osos hormigueros, puercoespines, armadillos, iguanas, matos… toda clase de reptiles y mamíferos. Han aparecido 17 tigres y varias decenas de pumas. Hay 400 especies de aves, desde las más pequeñas hasta los garzones soldados que miden un metro y medio. El trabajo del Llano, la doma y marcaje de potros, se hace a la manera tradicional. Los atardeceres y amaneceres son memorables. Allí, la vida y la cultura del Llano se conservan en toda su pureza.

CHIRIBIQUETE

Con una extensión de 2.780.800, conforman el área protegida más grande del sistema de parques naturales de Colombia.

Es Parque Nacional. Es el último mundo perdido por descubrir en el planeta. Se encuentra entre Guaviare y Caquetá y ha sido ampliado hasta casi 3 millones de hectáreas. Su atractivo principal son los centenares de tepuyes, que son cerros de paredes verticales que se levantan en medio de la selva y de los que se desprenden cascadas. Los ríos son de color rojo. Los investigadores han descubierto allí decenas de plantas y animales nuevos para la ciencia.

EL PARQUE NACIONAL EL TUPARRO

Es Patrimonio de la Humanidad. Se encuentra en el Vichada. Es el Parque Nacional más completo de Colombia porque tiene ríos, islas, sabanas, bosques, tepuyes, abundante fauna y vestigios arqueológicos. El sabio Humboldt llamó “la octava maravilla del mundo” al raudal de Maipures del río Orinoco, río que cruza el parque.

ALTA GUAJIRA

En el extremo norte de Suramérica, en La Guajira, se encuentran las dunas de Taroa -tan bellas como las de Erg Chebbi, las más celebradas del Sahara en territorio marroquí-, la Laguna de los Patos y Bahía Hondita, para mí la más hermosa de Colombia y donde he invertido horas de mi vida contemplándola y recorriendo sus playas amarillas y admirando la cinta de manglares y las aguas azules y verdes.

PLAYAS DEL TAYRONA

Alejado de los bañistas, el caminante recorre las playas solitarias de arenas blancas entre las cuales, en el límite entre el bosque y el mar, se encuentran piedras redondeadas que las olas acarician. Más que bañarse, allí el placer es caminar en silencio dejando que las olas acaricien los pies descalzos. Decía Teilhard de Chardin: “Dejadme sentir la inmensa música de las cosas”.