Ya han transcurrido 20 años desde el estreno de novela colombiana Yo soy Betty, la fea, una producción de hitos mundiales: traducida a 25 idiomas, emitida en 180 países y Guinness Record (en el 2010) como la novela más exitosa de todos los tiempos.

Sin embargo, son sus adaptaciones el punto clave para que la historia central de la brillante y poco agraciada economista nunca pierda vigencia. Para alcanzar 29 versiones diferentes de Betty, la fea a través de los años, ha sido necesario ajustarla conforme a las costumbres y evolución social de cada país.

Es así como Brasil, Ecuador, México y Estados Unidos, hasta naciones tan lejanas como Rusia, China y Turquía, han tenido su propia versión, también con altos niveles de audiencia en sus nichos de mercado. 

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BETTY, DE NUEVO A NUEVA YORK

Con la adaptación de Ugly Betty, a modo de serie en el 2010, era casi impensable que un formato similar desarrollado también en Estados Unidos volviera a grabarse tan pronto.

Pero la cadena Telemundo Internacional se arriesgó y reunió a un equipo de toda latinoamérica para ‘refrescar’ la obra cumbre del escritor y guionista colombiano Fernando Gaitán, fallecido en enero pasado, producto de un infarto fulminante.

El escritor colombiano Fernando Gaitán, fallecido en enero, fue el creador del personaje de Yo soy Betty, la fea

Alejandro Vergara, también colombiano, fue uno de los guionistas convocados para la adaptación, en la que participaron los escritores Sandra Velasco, Valentina Párraga, Patricia Rodríguez y Luis Miguel Martínez. La producción corrió por cuenta de otro neogranadino: el actor y director Miguel Varoni y se estrenó el 9 de febrero de 2019 en Estados Unidos.

PanamericanWorld conversó con Vergara, profesional nacido en Medellín y radicado en Miami, sobre este trabajo creativo y los retos que significó utilizar un lenguaje propio sin perder la esencia de la versión original.

Lo primero que llama la atención es el título de la novela, Betty en NY, que evade la palabra “fea”, una estrategia que, según él, “fue muy analizada”.

Tampoco hay Cuartel de las feas. En cambio, Betty y sus amigas se hacen llamar El pelotón de la belleza no convencional. Y, “a diferencia de la versión original colombiana, en esta se ahonda en cada uno de los personajes, para poder entender la razón de sus comportamientos y personalidades”, menciona Vergara.

Otro factor de interés es que se desarrolla en La Gran Manzana, ciudad en la que un tercio de la población (unos 2,5 millones de personas) es de origen latino. Así, algunos personajes como Betty Rincón (en reemplazo del Pinzón), son de ascendencia mexicana. 

Betty en NYevita el adjetivo “fea” en la nueva versión. Los tiempos han cambiado.

“Betty, la fea”, UN PRODUCTO PARA LOS MILLENNIALS

Este producto, en voz de Vergara, se creó para los millennials, “que en general son un público adverso al matoneo, defensor de la igualdad y caracterizado por estar siempre conectado en las plataformas digitales”.

Cada personaje tiene algún elemento que describe a esta nueva generación. Mariana es amante de las constelaciones, María Lucía es vegana y proanimales, Catalina es feminista; tanto Patricia como Marcela son adictas a las redes sociales y Nicolás, más que nerd, es un geek con aptitudes sobrecalificadas para la informática.

La nueva Betty, interpretada por la mexicana Elyfer Torres, “conserva la misma inteligencia, habla cuatro idiomas, tiene postgrado en finanzas y es una mujer muy pilosa (aplicada) pero sin la cuota de inocencia de la Betty original”.

De esta Betty, los hombres no critican la voz, ni el modo de hablar, -ya que ni tartamudea, ni tose, ni tiene carcajada gangosa-. Aunque, al igual que la interpretada por la actriz colombiana Ana María Orozco, ella también “posee ojos soñadores y cutis de muñeca”, como reza la canción de la novela Se dice de mí, que para esta adaptación se grabó en ritmo urbano.

“Por el contexto donde se desarrolla, es un llamado a la diversidad y a la adaptación cultural en un entorno en el que confluyen seres humanos de casi todas las nacionalidades”, subraya Alejandro.

Así mismo, enfatiza en el hecho de “que son capítulos dinámicos, con líneas del tiempo entre el pasado y el presente,que funciona bien para esta generación que exige tramas más reales, sin caer en lo novelesco”.

EN LA NOVELA “BETTY EN NY” SE “SUAVIZÓ” EL LENGUAJE

El espanglish, ese híbrido entre el inglés y el español, es un elemento notorio en los diálogos, al igual que el humor latino y neoyorkino. Existe el bullying por la apariencia de Betty, pero este Armando no la grita ni tampoco la amenaza, es un hombre menos histérico, más sensible y consciente de su engaño.

“Si hubiéramos dejado el mismo lenguaje, sería hoy centro de críticas, porque la novela Yo soy Betty, la fea, era el reflejo de la sociedad colombiana, de esa jerarquía de jefe Cacique, que es inaccesible, que aún existe en el mundo de las empresas”, advierte el experto.

Vergara, que lleva un recorrido de 22 años como libretista, explica que “en Estados Unidos, a diferencia de Colombia, el trato en las empresas es más de tú a tú”.

Todo el elenco de actores que participan en Betty en NY.

En Betty en NY tampoco hay escenas homofóbicas ni en la que se degrada a la mujer, como sí las hay en la Betty de hace 20 años. “Si hubiéramos seguido esa misma línea, Betty en NY sería hoy duramente señalada por acoso laboral, por discriminación racial y hasta por aporofobia (rechazo al pobre), en una sociedad como la estadounidense, muy avanzada en tema de diversidad”, condensa.

El libretista, quien cuenta con gran notoriedad en Colombia, por sus otros trabajos como Tu voz estéreo y Mariposa de barrio, puntualiza que esta “versión moderniza un guión que ha sido supremamente maravilloso y con el que Fernando Gaitán demostró su investigación y su arte, al leer magistralmente a la sociedad de ese momento”.

EL GENIO, PRESENTE EN BETTY EN NY

Pocas semanas antes de su muerte, Fernando Gaitán se reunió con el equipo de producción en Nueva York, para asesorarlos en los primeros capítulos. “Tuvo mucho interés en conocer los orígenes de cada personaje, principalmente el de María Lucía, hermana de Marcela y Daniel y que no existía en la historia que él creó”, acota Vergara.

En el 2000, en Bogotá, Alejandro Vergara conoció a Fernando Gaitán en el canal RCN, justo en el apogeo por el éxito creciente de Yo soy Betty, la fea. Recuerda que Gaitán “era el consejero de todos los guionistas. Por su oficina siempre pasábamos para pedirle orientación sobre algún libreto o alguna historia”.

Destaca que tenía un don de la palabra envidiable. Bohemio, gran hablador y un hombre que sabía investigar los entornos económicos de Colombia, para llevarlos con precisión a sus novelas, como lo fue Yo soy Betty La Fea con el sector moda, o Café con aroma de mujer (de 1994), con el sector caficultor del país.   

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LA FEA SIGUE TRIUNFANDO EN COLOMBIA

En Colombia ningún canal privado ha adquirido todavía los derechos de Betty en NY. Pero con la reciente muerte de Fernando Gaitán, RCN Televisión, medio que difundió la original en 1999, decidió volver a transmitir Yo soy Betty, La Fea.

Desde que está al aire, le trajo a la televisora un nuevo repunte en el rating. Las familias se están sentando nuevamente a verla para recordar esas escenas que les robaron carcajadas y una que otra lágrima.

La serie original Yo soy Betty, la fea, fue estrenada en Colombia en 1999.

“Ya sabemos qué va a pasar, pero es una forma de reunirnos en la casa con una historia común, que no naturaliza la muerte, la maldad ni las drogas”, analiza, por su parte, la actriz Mariana Eugenia Arboledas, quien le dió vida al personaje de Mariana Valdéz, en dicha novela.

Incluso su adaptación al teatro ha sido un furor en las tablas. Se presentó por primera vez en marzo del 2017 y a nueva temporada volvió a Bogotá el 25 de enero de este año, cuatro días antes del fallecimiento de Fernando Gaitán, quien también adaptó el guión de forma magistral a las tablas.

En esta ocasión se anexó un personaje nuevo que es un inversor italiano muy atractivo, siempre conservando el mismo humor de la novela. Ahora, los miembros de Ecomoda deben buscar un camino para salvar a la compañía de una quiebra inminente.

“Como dice don Hermes al principio de la obra: ‘Los sucesos que ustedes verán a continuación no habían sido revelados hasta este momento porque fue algo que nadie en Ecomoda quiere volver a recordar”, se cita en el cartel de promoción.

La gira actual ha permitido el reencuentro de casi todo el elenco protagónico original: Ana María Orozco (Betty), Jorge Abello (Armando), Carolina Ramírez (Marcela), Lorna Paz (Patricia), Stefanía Gómez (Aura María) y Martha Isabel Bolaños (Jenny), entre otros.

Algunos de los actores que participan en la versión teatral de la serie.

Las boletas se han agotado, al punto que se han tenido que abrir funciones adicionales. Los colombianos han pedido que la pieza teatral visite ciudades como Bucaramanga y tierras caribeñas como Cartagena y Barranquilla.

UNA HISTORIA DE SUPERACIÓN PERSONAL

¿Qué ha hecho que estas 29 Bettys creadas a lo largo del mundo hayan triunfado en la televisión? Vergara lo resume en: “Mostrar a una mujer que se reconoce como fea, pero que evoluciona y se supera por sí misma y no por amor o por presión social”.

Bien, juega con esa moraleja de que el rechazo debe tomarse como un elemento transformador de crecimiento personal.

Sin duda, para Alejandro Vergara -y quizá para los millones de televidentes que la han visto- Yo soy Betty, la fea, es una historia de la lucha real de personas comunes, que se ríen de sus circunstancias, pero que quieren encontrar su lugar en el mundo.

“En ese mundo en el cual no hay buenos ni malos, sino seres humanos que se equivocan, rectifican y siguen adelante”, reflexiona el libretista.

Artículo escrito por Alicia Pepe