Desde pequeños nos crían para creer que podemos lograr casi cualquier cosa siempre que trabajemos lo suficiente para lograrlo. En su mayor parte, tiene sentido, al menos intuitivamente. Si estudias durante tres horas mientras tu compañero de cuarto estudia durante una, probablemente te irá mejor en la prueba. Si pasa 50 horas en el trabajo cada semana mientras que tu compañero pasa 30, probablemente tendrás más posibilidades de obtener un aumento de sueldo o un ascenso.

Esta idea nos sigue en todas las etapas de nuestra vida y nos deja con una filosofía vital en la cultura occidental; Siempre que trabajes duro, tendrás éxito. Pero hay un problema con esta filosofía: el trabajo duro no siempre es suficiente.

El enfoque de Netflix

La idea es difícil de aceptar al principio, especialmente si eres un gran trabajador que sigue invirtiendo tiempo y esfuerzo para conseguir lo que quieres en la vida, por lo que es mejor presentar la alternativa con un ejemplo corporativo. Netflix (sí, la compañía responsable de todos esos atracones televisivos nocturnos) ha tenido éxito en parte porque ha abolido la idea de que el trabajo duro es el único factor determinante en la progresión de un empleado dentro de la empresa.

Netflix introdujo esta idea en una presentación de diapositivas de 2009 que explica la cultura de la empresa, pero la idea se remonta a 2001. La ex directora de talentos Patty McCord ha participado en podcasts y ha hablado en varias entrevistas desde su partida sobre la cultura laboral que cultivaron.

Después de experimentar problemas financieros en 2001, la empresa tomó una decisión audaz para despedir a un tercio de sus empleados, no en función del tiempo que llevaban en la empresa o de lo duro que trabajaban, sino únicamente de lo que contribuían y del impacto en los resultados de la empresa. Enfureció a algunos empleados que trabajaban duro desde hacía mucho tiempo, pero los que se quedaron terminaron haciendo más porque no tenían que corregir los errores de otros o trabajar con compañeros de equipo innecesarios.

Incluso después de ese despido inicial, Netflix casi no prestó atención al arduo trabajo de los empleados. Permitieron vacaciones ilimitadas y horarios flexibles, centrándose en los resultados y la innovación en lugar de las horas trabajadas o el esfuerzo invertido. Resultó difícil despedir a muchos empleados que trabajaron duro y se desempeñaron bien, pero también logró en consecuencia un mejor desempeño de la empresa (y en muchos sentidos, menos estrés para los empleados).

Los problemas del trabajo duro

El ejemplo de Netflix puede parecer duro, especialmente si has basado tu carrera en trabajar duro. ¿Qué pasaría si te despidieran después de una década de dedicar muchas horas y ofrecer siempre tu mejor esfuerzo?

Pero hay tres problemas principales con el trabajo duro que una cultura o enfoque alternativo podría corregir:

  • El trabajo duro no equivale a resultados. En primer lugar, el trabajo duro no se correlaciona necesariamente con los resultados. Por ejemplo, no importa si dedicas 100 horas al diseño de tu página de destino; si no se convierte, es posible que se haya gastado 1 hora.
  • El trabajo duro no es un trabajo eficiente. A continuación, considera que el trabajo duro no es necesariamente un trabajo eficiente. Si la persona que está a tu lado tarda 3 horas en completar una tarea que podrías haber completado en una hora, es posible que ese trabajo extra duro solo le haya costado a la empresa tiempo y dinero innecesarios.
  • El trabajo duro no fomenta la innovación. Por último, centrarse en el trabajo duro no fomenta la innovación ni la novedad. En cambio, fomenta la repetición y la persistencia. Esos factores pueden ser buenos, pero también necesitas un poco de impulso para probar nuevas tácticas, incorporar nuevas ideas y aprender cosas nuevas en tu vida

En qué enfocarse en su lugar

Nada de esto pretende implicar que el trabajo duro no sea valioso, solo que tu trabajo duro debe reservarse para cuando más se necesite. Entonces, como individuo (ya sea un profesional o un emprendedor), ¿en qué deberías concentrarte en su lugar?

Eficiencia. Concéntrate en tu eficiencia. En lugar de dedicar más horas, concéntrate en hacer más con las horas que ya tienes. Por ejemplo, puedes automatizar ciertos procesos, delegar el trabajo por debajo de tu nivel de pago o encontrar nuevas estrategias para lograr más en un plazo establecido. También puedes trabajar para eliminar redundancias en tu flujo de trabajo o abandonar tareas, reuniones y proyectos que consumen tu tiempo innecesariamente.

Resultados. Concéntrate en los resultados, priorizando el trabajo que parece producir el mayor retorno de tu inversión de tiempo. ¿Qué es lo que realmente te ayudará a tener éxito? Reduce o elimina todo lo que no se ajuste a esa visión y no tengas miedo en hacer recortes.

Mejora. Concéntrate en mejorar tu mismo y tu entorno. En lugar de trabajar duro en el nivel uno, dedica un poco de esfuerzo a intentar llegar al nivel dos. Invierte en ti mismo, aprendiendo nuevas habilidades y adquiriendo nuevas experiencias, e invierte en tu entorno capacitando a tus empleados y asegurándote de tener las mejores herramientas disponibles para el trabajo.

El trabajo duro es increíblemente valioso, pero no debemos seguir pensando en él como el factor más importante para el éxito. En cambio, deberíamos verlo como uno de los muchos factores que pueden ayudarnos, pero no pueden salvarnos a todos por sí solo.