La primera máquina de coser que tuvo Nia Murillo llegó a su casa envuelta en una caja de regalo, el 13 de febrero del 2001, cuando la creadora colombiana celebraba su cumpleaños número 12.

Ese obsequio de sus padres supuso la primera herramienta con la que ella fue descubriendo su talento y pasión por el diseño de modas.

En este camino creativo, Nia Murillo encontró que en la comunidad afrocolombiana no había una apropiación por la identidad, tampoco propuestas de diseño con una narrativa que se centrara en el rescate de las raíces negras.

Etnia hecha arte, el eslogan de Nia Morillo

“Como negros tenemos que resaltar a nuestros ancestros porque los llevamos en la sangre y están arraigados en nuestro ser”, así resume Nia Murillo su filosofía como mujer negra y diseñadora colombiana.

Pues, según sus palabras, a los negros en Colombia “les hace falta autoreconocimiento, personalidad, entender que venimos de África, pero que debemos dejar el estigma de la esclavitud y darnos el valor que merecemos”.

Con apenas 30 años, ella ha logrado visibilizar su etnia, conseguir que sus prendas y accesorios adquieran no solo un atractivo visual sino un valor simbólico gracias a lo que comunican, la historia que cuentan y que la gente lo note cuando vea las piezas en la calle.

Nia Murillo
Los colores, formas y texturas de las telas utilizadas por Nia son historias por descifrar. Foto: Nia Murillo

La primera colección que presentó se tituló African Color’s, en la que propuso prendas y accesorios femeninos y masculinos, cuyos colores, formas y texturas de las telas son historias por descifrar.

Desde ese momento hasta el presente, su lenguaje ha sido el mismo: volver arte los elementos de su propia historia, por eso su eslogan de marca lo definió como “etnia hecha arte”.  

Cabe destacar que sus diseños son pensados y dirigidos a mujeres y hombres bohemios, versátiles y con arraigo por su cultura, cualquiera que esta sea; con una cuota de atemporalidad que hace que cada prenda sea fácil de llevar.

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Nia Murillo importa sus telas desde Kenia

A lo largo de sus años como diseñadora de modas, Nia Murillo se ha caracterizado por emplear telas fluidas y vaporosas, que tengan la bondad de ajustarse ya sea para un escote o para ceñirse al cuerpo.

Su insumo principal son las telas africanas, que trae directamente desde Kenia y que son elaboradas a mano por artesanos africanos.

Para Murillo, además de la materia prima, “son una identidad ancestral que destaca la cultura de nuestra etnia”.

Y con ellas ha construido un universo impensable de productos que van desde vestidos, blusas y faldas, hasta calzado, carteras, turbantes, aretes y collares.

Nia Murillo
Nia ha construido un universo impensable de productos que van desde vestidos, blusas y faldas, hasta calzado, carteras, turbantes, aretes y collares. Foto: Nia Murillo

Esta tela que emplea la joven nacida en El Chocó, se llama Wax y básicamente consiste en la aplicación de cera en un paño para crear un patrón. Estos tienen significados individuales según sus colores, líneas, círculos, etc.

Son símbolo de estatus social, al menos en esa parte del mundo y su exportación hacia Europa, Asia y América, representa una fuente de ingreso rentable para los africanos.

Reconocido para Nía, diseñadora afrocolombiana

Actualmente, el nombre de esta creadora goza de amplio reconocimiento en Colombia. En certámenes como el festival Petronio Álvarez, la semana de la moda del Cali Afro Show, el Festival Folclórico del Pacífico, así como varias ferias de moda en Bogotá han tenido las piezas de Nia como protagonistas.

Su reciente colección, que lleva por nombre Raíz, representa la búsqueda por exaltar las riquezas con la que cuenta la cultura negra en el mundo. Dichas prendas las comercializa en países vecinos como Brasil y otros más lejanos como España y Estados Unidos.

Este año, la diseñadora se trazó otro reto. Lanzó una colección infantil bajo la marca Thiaret, inspirada en su hija menor Nyamekye.

Básicamente se trata de vestidos y turbantes manufacturados con telas wax “que son el vehículo para que nuestros hijos se apropien y amen su propia cultura”, comenta.

Su portafolio de modas, que han sido ilustrados por la diseñadora gráfica Jennifer González, se presentó recientemente en un encuentro de arte en la Casa de Nariño, la residencia oficial del presidente de Colombia Iván Duque.

Los bocetos dieron cuenta de prendas frescas, únicas y llamativas, que en definitiva son el ADN de marca de Nia Murillo.

Nia Murillo
Su portafolio de modas ha sido ilustrados por la diseñadora gráfica Jennifer González. Foto: Nia Murillo

Nia y un pasado lleno de cambios y adversidades

Chocó vio nacer a Nia Murillo tres décadas atrás. Este departamento que colinda con el Pacífico, es uno de los territorios negros de Colombia, en el que las políticas de desigualdad han desembocado en conflicto armado, desplazamiento y un autoestima colectiva de inferioridad “aunque esté llena de gente berraca (sobresaliente) y llena de talento”.

En su niñez, la diseñadora se mudó a Buenaventura. Luego a la ciudad salsera de Cali, pero la inesperada partida de su papá al extranjero, provocó una rebeldía total en Nia.

“Apenas con 14 años, sin el apoyo de mi papá, me sentía incompleta. Así que me volví desobediente y un año después quedé embarazada”, recuerda.

Su papá, al enterarse, tranquilizó a Nia. “Me dijo que no había problema, que ahora más que nunca debía estudiar porque debía ser una buena madre, así que terminé el bachillerato”.

Luego de dar a luz, entró a estudiar diseño en la Fundación Academia De Dibujo Profesional, una universidad privada de Cali. Se tituló a los 20 años y de inmediato continuó estudiando hasta que se especializó en marketing de moda.

Hoy Nia es madre soltera de tres. “Es mi mejor papel. Ellos son mi fuerza y motor para continuar representando a mis ancestros, seguir enalteciendo nuestra identidad como afrocolombianos en todo el mundo”.