Las empresas tecnológicas estadounidenses, principalmente las de Silicon Valley, están estableciendo centros de investigación al sur de la frontera, cerca de México, país en el que pueden identificar nuevos talentos de una manera más sencilla y más accesible que en el propio territorio nacional.

Pese a la hostilidad con la que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, gestiona las relaciones con el vecino del sur, el mercado tecnológico estadounidense tiene una visión bien diferente del país de habla hispana. Hay muchos ejemplos que ilustran esta pujanza de México como nuevo semillero de talento para las startups tecnológicas estadounidenses.

Maria Fernanda López y tenía un trabajo remunerado incluso antes de graduarse en ingeniería de sistemas informáticos en el prestigioso TEC de Monterrey, ciudad que ya se conoce como el Silicon Valley de México.

López solicitó poco después otro trabajo y lo consiguió. “El salario y la cantidad de beneficios que tengo ahora son una locura”, señalaba recientemente a la revista Ozy. Casi todos sus compañeros en una clase de 23 ya tienen trabajo.

Se está produciendo un cambio de paradigma en las relaciones profesionales, que no políticas, entre México y Estados Unidos. Durante décadas, la subcontratación estadounidense al sur de la frontera ha evocado imágenes de líneas de ensamblaje de fábricas donde manos ágiles y de clase trabajadora producían electrodomésticos o automóviles.

El nuevo Silicon Valley mexicano

Ahora, un sector completamente diferente de empresas, compañías tecnológicas de Silicon Valley y otras ciudades estadounidenses, están trasladando la ingeniería y otras operaciones técnicas a México en busca de talento intelectual.

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Este fenómeno está alimentando a su vez la propia industria y el ecosistema de startups de México, y está cambiando la cultura de trabajo de las empresas a ambos lados de la frontera. México ya no es sólo un lugar de mano de obra barata sino un semillero de talento tecnológico del que Estados Unidos quiere aprovecharse.

México ya no es sólo un lugar de mano de obra barata sino un semillero de talento tecnológico del que Estados Unidos quiere aprovecharse.

En el primer semestre de este año, Startup GDL, una organización sin fines de lucro dedicada a la construcción de la industria tecnológica de Guadalajara, se involucró con 25 compañías tecnológicas de rápido crecimiento con sede en los Estados Unidos interesadas en establecer sus operaciones de ingeniería en la ciudad. En 2018 habían sido tan solo 11.

Bismarck Lepe, presidente y director ejecutivo de Wizeline, una compañía global de desarrollo de productos que se mudó a México en 2015, dice que más de 100 compañías estadounidenses han abierto oficinas en este país en los últimos doce meses. Entre ellos se encuentra Amazon, que estableció una oficina de investigación y programación en México el año pasado.

De mano de obra barata a talento tecnológico

Tanto las grandes empresas como las startups que se mudan al sur están siendo atraídas por un vibrante grupo de talentos ante las cada vez mayores dificultades para encontrar en su propia casa: ingenieros, diseñadores, programadores y otros especialistas que en México empiezan a proliferar de una manera extraordinaria.

El temor a que las políticas restrictivas de inmigración de la administración Trump puedan reducir aún más la oferta de talento tecnológico también está impulsando este movimiento hacia el sur. Y la proximidad de México a Silicon Valley lo convierte en un competidor lucrativo para otros destinos de outsourcing tecnológico como India.

“El problema en Silicon Valley es que Google, Facebook, Twitter y Apple absorben la gran mayoría del talento y las empresas tienen que mirar fuera de Silicon Valley para poder escalar sus negocios”, dice Lepe.

Este cambio está alterando el panorama de oportunidades para los graduados del sector tecnológico de México. María Fernanda López consiguió recientemente un trabajo en Brightcove, una compañía que ofrece soluciones de video en línea que se expandieron a México mediante la adquisición de Ooyala, empresa que proporciona tecnología de video en la nube. La adquisición también provocó una campaña de reclutamiento. Es la primera oficina de la compañía en América Latina.

El TEC de Monterrey, semillero de trabajadores tecnológicos

Casi el 90 por ciento de los graduados del TEC de Monterrey tienen un trabajo dentro de los tres meses posteriores a su graduación, según Mario Flores Castro, presidente del campus de la universidad en Guadalajara. En todo México, la universidad produce unos 3.500 ingenieros o graduados anuales relacionados con el ámbito tecnológico, una cuarta parte de los cuales ya tienen un trabajo incluso antes de su graduación.

Casi el 90 por ciento de los graduados del TEC de Monterrey tienen un trabajo dentro de los tres meses posteriores a su graduación.

Mario Flores Castro, presidente del campus de la universidad en Guadalajara

“Es un porcentaje muy alto”, dice Flores Castro. “Hace quince años era del 1 al 3 por ciento”. Los ingenieros de software tienen una gran demanda, así como los desarrolladores y diseñadores experimentados. Aunque los salarios son más bajos que los de Silicon Valley (es otra de las razones por la que los equipos tecnológicos buscan en otros lugares), siguen siendo altos para México, comenzando en 40.000 dólares al año para ingenieros superiores.

Jeremy Almond, director ejecutivo de la plataforma de pagos de empresa a empresa Paystand, asegura que en los próximos años continuará la búsqueda de talento en el sur de Silicon Valley. Almond amplió las operaciones de su compañía desde Silicon Valley a México en 2017.

Y a diferencia de las fábricas y las líneas de producción de automóviles, los expertos consultados aseguran que las empresas matrices en los Estados Unidos están tan interesadas en sus contrapartes mexicanas como los mexicanos están en ellas.

Almond dice que todo su equipo de México acaba de regresar de un viaje a la sede de la compañía en California, y que a finales de este año el equipo de EE. UU. se dirigirá al sur para visitar las oficinas de Guadalajara.

Roberto Martínez, director ejecutivo de la firma de desarrollo de software Nearsoft, confía en que el empleo de talento mexicano en el país por parte de compañías extranjeras ayudará a México a establecerse como un importante centro de innovación con sus propios unicornios, compañías cuya valoración supera los mil millones de dólares.

Muchos de estos ingenieros e innovadores podrían, como lo han hecho en Silicon Valley, convertirse en innovadores y emprendedores en su propio país.

Los inversores internacionales no pierden la vista sobre este hecho. El interés del capital de riesgo en México y la región se ha disparado en los últimos años: la inversión en América Latina se duplicó por segundo año consecutivo, 2.000 millones en 2018 frente a los 500 millones en 2016, según la Asociación para la Inversión de Capital Privado en América Latina (LAVCA). <