América Latina ha producido en los últimos años empresas capaces de convertir problemas concretos de la región en soluciones con alcance internacional. Algunas nacieron para transformar industrias tradicionales; otras aplicaron tecnología a la inclusión, la gestión empresarial o el acceso al agua.
Varias de aquellas iniciativas que comenzaron como pequeños emprendimientos hace más de una década han cambiado considerablemente. NotCo convirtió su tecnología de inteligencia artificial en una plataforma utilizada por grandes compañías de consumo. Alegra pasó de ofrecer un software contable para pequeñas empresas colombianas a superar el millón de usuarios. Hand Talk terminó integrada en una multinacional especializada en soluciones de comunicación para personas sordas.
Estos son cinco proyectos latinoamericanos que siguen mostrando cómo una idea nacida en la región puede crecer mucho más allá de su mercado inicial.
Foodtech: NotCo (Chile)
NotCo nació en Chile en 2015 de la mano de Matías Muchnick, Karim Pichara y Pablo Zamora con una propuesta que entonces parecía poco habitual dentro de la industria alimentaria latinoamericana: utilizar inteligencia artificial para desarrollar alimentos de origen vegetal capaces de reproducir características de productos tradicionalmente elaborados con ingredientes animales.
El centro tecnológico del proyecto es Giuseppe, la plataforma de inteligencia artificial creada por la compañía. El sistema analiza información química, molecular, física y nutricional de los alimentos y busca combinaciones de ingredientes vegetales que permitan reproducir determinadas características de sabor, textura o funcionamiento.
La tecnología ha servido para desarrollar productos como NotMilk y otras alternativas vegetales, pero la evolución de la empresa ha ido bastante más lejos. En 2022, NotCo y Kraft Heinz crearon The Kraft Heinz Not Company, una empresa conjunta destinada a desarrollar versiones vegetales de productos de la multinacional estadounidense. De esa alianza han surgido, entre otros, Kraft NotMac&Cheese y productos vegetales bajo la marca Oscar Mayer.
El cambio más significativo se observa en la propia estrategia de NotCo. Su plataforma tecnológica ya se presenta como una herramienta para compañías globales de bienes de consumo y trabaja con más de 20 grandes empresas del sector. La startup que comenzó tratando de reinventar la leche, la carne o la mayonesa a partir de plantas ha ampliado así su modelo hacia el desarrollo de soluciones de inteligencia artificial para la industria de consumo.
Fintech y gestión empresarial: Alegra (Colombia)
Cuando los colombianos Santiago Villegas y Jorge Soto lanzaron Alegra en 2012, muchas pequeñas empresas latinoamericanas todavía administraban facturas, inventarios y cuentas mediante hojas de cálculo o programas instalados localmente.
La plataforma nació como una alternativa contable en la nube dirigida principalmente a pequeñas y medianas empresas. Desde entonces, su oferta se ha ampliado hacia la facturación electrónica, contabilidad, gestión de inventarios, puntos de venta, nómina y herramientas de automatización.
Alegra opera actualmente en mercados como Argentina, Colombia, Costa Rica, España, México, Panamá, Perú y República Dominicana. La compañía informó en 2025 que había superado los 1,5 millones de usuarios, una diferencia considerable respecto a las poco más de 100.000 empresas registradas que tenía cuando este artículo fue publicado originalmente.
También cambió la tecnología detrás del servicio. Alegra ha incorporado inteligencia artificial para automatizar procesos contables y financieros, mientras adapta sus productos a las normas tributarias de cada país. En Colombia, por ejemplo, su plataforma trabaja con facturación electrónica compatible con los requisitos de la DIAN; en México ofrece soluciones adaptadas al SAT y combina facturación, inventario, bancos, contabilidad y punto de venta.
La expansión de Alegra refleja un fenómeno más amplio en América Latina: la digitalización de millones de pequeños negocios que durante años estuvieron alejados de las herramientas tecnológicas utilizadas por las grandes compañías.
Inteligencia artificial y accesibilidad: Hand Talk (Brasil)
Hand Talk surgió en Brasil en 2012 a partir de una pregunta compleja: ¿cómo podía utilizarse la tecnología para reducir las barreras de comunicación entre personas sordas y oyentes?
Ronaldo Tenório fundó la compañía junto con Carlos Wanderlan y Thadeu Luz. Su producto más conocido utiliza avatares digitales, entre ellos Hugo y Maya, para traducir contenidos a lenguas de señas mediante inteligencia artificial.
La dimensión del problema continúa siendo enorme. La Organización Mundial de la Salud calcula que más de 1.500 millones de personas viven actualmente con algún grado de pérdida auditiva. De ellas, alrededor de 430 millones necesitan rehabilitación por una pérdida auditiva discapacitante. Para 2050, esta última cifra podría superar los 700 millones.
Hand Talk también ha cambiado de escala. En enero de 2025 fue adquirida por Sorenson, compañía estadounidense especializada en soluciones de comunicación para personas sordas y con discapacidad auditiva. Sorenson compró simultáneamente Hand Talk y OmniBridge, una iniciativa desarrollada originalmente dentro de Intel, con el objetivo de avanzar en sistemas automatizados de traducción de lenguas de señas mediante inteligencia artificial.
La plataforma continúa desarrollando herramientas de accesibilidad digital. Su plugin para sitios web incorpora traducción mediante avatares y otras funciones orientadas a facilitar la navegación y comprensión de contenidos a usuarios con diferentes necesidades de accesibilidad.
Moda y reinserción social: Pietà (Perú)
Pietà nació en Lima en 2012 después de que el diseñador francés Thomas Jacob conociera los talleres existentes dentro de una prisión peruana. A partir de esa experiencia desarrolló una marca de ropa vinculada a un programa de formación y reinserción laboral para personas privadas de libertad.
El concepto sigue activo más de una década después. Las prendas y accesorios se producen en talleres penitenciarios peruanos utilizando técnicas de confección, tejido, serigrafía, zapatería y marroquinería. Los participantes reciben remuneración por su trabajo y adquieren habilidades profesionales que pueden facilitar su incorporación al mercado laboral después de cumplir sus condenas.
La dimensión alcanzada por el programa es mucho mayor que en sus primeros años. Según Pietà, más de 1.000 internos han trabajado en el proyecto desde 2012. La iniciativa ha operado en centros penitenciarios como San Jorge, Santa Mónica y San Pedro, en San Juan de Lurigancho.
Cada producto mantiene una de las características que distinguieron originalmente a la marca: la identificación de la persona que participó en su confección. Pietà también continúa utilizando materiales como algodón pima, alpaca, lana y fibras naturales o recicladas.
Lo que comenzó con unas decenas de trabajadores dentro de las cárceles limeñas se ha convertido en un proyecto de moda social con más de una década de trayectoria y una idea difícil de separar de su producto: utilizar el trabajo remunerado y la formación profesional como instrumentos de reinserción.
Agua y sostenibilidad: Isla Urbana (México)
La crisis hídrica de Ciudad de México convirtió la captación de agua de lluvia en una necesidad para miles de hogares mucho antes de que comenzara a discutirse de forma habitual como estrategia de adaptación climática.
Isla Urbana, fundada en 2009, desarrolló sistemas capaces de captar el agua que cae sobre los techos, conducirla, filtrarla y almacenarla para utilizarla posteriormente en los hogares. El modelo comenzó a extenderse especialmente en zonas de Ciudad de México donde el suministro de la red pública es insuficiente o irregular.
La escala actual del proyecto supera ampliamente las cifras de sus primeros años. Isla Urbana informa que ha instalado 30.700 sistemas de captación en entornos urbanos, con 584.834 beneficiarios. Sus tecnologías pueden proporcionar agua durante varios meses del año, dependiendo de las precipitaciones, la capacidad de almacenamiento y el consumo de cada vivienda.
El proyecto también se ha extendido fuera de las ciudades. Uno de sus desarrollos más recientes es Ha Ta Tukari, una iniciativa dirigida a comunidades wixárikas de Jalisco y Nayarit. El Fondo de Adaptación aprobó 7,9 millones de dólares para el programa, que contempla instalar 1.000 sistemas de captación de lluvia en 21 comunidades y trabajar en la regeneración de 700 hectáreas de bosque. En febrero de 2026, el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua e Isla Urbana avanzaban en la preparación de su puesta en marcha.
La trayectoria de estos cinco proyectos permite observar algo que quedaba menos claro cuando surgieron. Muchas innovaciones latinoamericanas creadas para responder a problemas locales terminaron evolucionando hacia modelos de mayor escala. Algunas entraron en mercados internacionales; otras se integraron a grandes compañías o llegaron a formar parte de programas financiados por organismos globales.
NotCo, Alegra, Hand Talk, Pietà e Isla Urbana son hoy organizaciones muy distintas de aquellas que comenzaron durante la primera mitad de la década de 2010. Sus transformaciones también cuentan una parte de la evolución del ecosistema emprendedor latinoamericano.
Los cambios más importantes son la adquisición de Hand Talk por Sorenson en 2025, la evolución tecnológica y comercial de NotCo, el crecimiento de Alegra por encima de 1,5 millones de usuarios, los más de 1.000 participantes acumulados de Pietà y, sobre todo, la actualización de Isla Urbana hasta 2026, incluida su participación en un proyecto de 7,9 millones de dólares. También eliminé cifras antiguas sobre emisiones, precios y descargas que ya no resultaban fiables o útiles para la versión actual.






