En PanamericanWorld seleccionamos los mejores futbolistas latinoamericanos de todos los tiempos. ¿Cómo sintetizar tanta gloria y excelencia en 10 futbolistas? Es imposible. Quedaron muchos fuera, pero ganar títulos no es el único requisito para entrar en esta selecta lista. Se precisa crear una estampa, una mística que haga que gente que no tuvo la suerte de verlos jugar siga hablando de ellos. Con ustedes, los dioses latinos del fútbol.

10- José Luis Chilavert

El único portero de la lista de mejores futbolistas latinoamericanos de todos los tiempos. Comandó a Paraguay en las Copas Mundiales de 1998 y 2002 y en tres ediciones de la Copa América. Fue la esencia de esas selecciones y su principal motor. Además de atajadas inolvidables y un brillante organizador de la defensa, Chilavert era conocido por ser un temible ejecutor de penales y de tiros libres, convirtiendo la friolera de 68 goles.

9-Teofilo Cubillas

El mejor exponente del fútbol peruano en la historia. Cubillas fue el artífice que sacó a la selección incaica de su papel de cuadro débil del continente y lo puso a jugar de igual a igual con Brasil, Argentina o Uruguay en la década del 70 del siglo pasado. A base de buen dominio del balón y grandes tiros libres, Cubillas lideró a la mejor selección peruana de todos los tiempos para salir campeón de América en 1975 y alcanzar los cuartos de final de los Mundiales de 1970 y 1978.

8- Elías Ricardo Figueroa

Acostumbrados siempre a recordar delanteros, este defensa central chileno se coló entre los mejores futbolistas latinoamericanos a puro corazón y templanza. Mejor defensor del Mundial de 1974, es el único en su puesto con más títulos individuales (3 veces mejor jugador de América y dos veces de la liga brasilera) y uno de los únicos zagueros que podía salir jugando con una elegancia digna de un puntero. En Chile sigue siendo considerado el mejor jugador de todos los tiempos y su capacidad de leer y anticiparse a cada jugada le ha valido el reconocimiento mundial.

7-Juan Alberto Schiaffino

Fue protagonista de la gesta de 1950, inmortalizado en la imagen de un flaco rubio llorando de emoción al final de “LA” final del Mundial. No ha habido algo tan épico en la historia del futbol como aquel partido en el que un grupo de guerreros uruguayos le arrebató a Brasil el título en su casa y en su estadio, el mítico Maracaná, y en la que Schiaffino, cerebro del equipo, anotó el primero de los goles. Ambidiestro infernal, en 1954 también condujo a Uruguay hasta semifinales. Se fue al AC Milán donde brilló varias temporadas con goles y pases exquisitos, al punto que aún hoy es considerado el extranjero más importante que pasó por sus filas.

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6- Garrincha

No hay caso, podrá no haber inventado el dribbiling, pero este puntero alcohólico y chueco se hizo dueño absoluto de ese firulete futbolero. Nadie podrá igualar nunca sus desbordes, ni su capacidad de apilar rivales. Jugó en la selección de Pelé, pero era por él que valía pagar la entrada para ir a ver a ese Brasil campeón de 1958. La prueba de su magia la hizo valer en la Copa Mundial de Chile, en 1962, cuando con Pelé lesionado tomó las riendas de la selección brasileña para conducirla al bicampeonato. Dueño de una calidad única, este animal del fútbol dejó jugadas y desmarques que hasta hoy son recordados, y vanamente imitadas, en todo el planeta. Una joya más a su historial de logros: con él y Pelé en cancha, Brasil jamás perdió.

5- Alfredo Di Stéfano

¿Por dónde empezar? ¿Por decir que fue nombrado presidente honorario del club que más Copas de Europa tiene? ¿O por mencionar que él fue el artífice principal de cinco de las diez que ganó el Real Madrid? ¿Y si a eso le agregamos que las ganó al hilo? Nada de eso basta para emular la figura de este rubio de Barracas, Argentina, que fue denominado la “Saeta rubia”. Con una técnica innovadora y sagaz, este nueve de área jugaba y hacía jugar, además de meter una inmensidad de goles (216 en 282 partidos).

4- Ronaldo

Es el único. No precisa nombre de pila ni ser católico. Esta bestia del área era capaz de ganarle en velocidad con o sin pelota dominada a cualquier defensa del mundo. No había patada que lo parara en su impresionante carrera a desbancar los mitos más importantes del mundo. Está en cuarto lugar entre los mejores futbolistas latinoamericanos solo porque se rompió dos veces.

Tres Balones de Oro, dos títulos mundiales y segundo goleador histórico de esa competición, ídolo de clubes enfrentados a muerte (Barcelona y Real Madrid, AC Milán e Inter). Nadie como él en el dribbling sin pelota, en dejar sentados a porteros y defensas. Pero ahí no termina la cosa: le pegaba desde fuera del área y tenía un nivel de asistencia exquisito con pases quirúrgicos. Volvió más gordo de su recuperación y pasó a ser el mejor de los 20 metros. Pero siempre siendo el mejor.

3- Lionel Messi

Será quizás el elegido para superar a esos dos que todos sabemos van arriba de cualquier ranking. Con una historia de vida conmovedora, la plasticidad de esta “pulga” inquieta y su pique corto diferenciado ya son imágenes repetidas en un Barcelona que fue durante varios años amo y señor del mundo.

Para muchos, hoy Messi sigue siendo el mejor del mundo. Superó a todas las leyendas en goles y premios por su habilidad, sus asistencias y su versatilidad.

2 –Diego Armando Maradona

Cuando un jugador se transforma en la religión de millones, cuando solo con su juego venga a miles de muertos y levanta una Copa del Mundo. Cuando sus seguidores se transforman en fanáticos de por vida que no aceptan ni siquiera un control anti doping oficial ahí estamos hablando de un mito. Habrá muchos que dirán que él debería estar en el primer lugar.

Ese “petiso” de 1.65 que no tenía piernas sino dos turbinas que lo impulsaban para adelante a pesar de las patadas criminales y los fouls de todo tipo, lo logró todo; incluido el mejor gol de la historia del fútbol. Con el Nápoli consiguió lo imposible: sacar campeón del Calcio a un equipo del sur de Italia. Lo hizo dos veces y es su máximo goleador con 115 anotaciones. Allí también se le venerará por siempre. Tanto que el estadio del club lleva su nombre, tras la muerte del Pelusa ocurrida en noviembre de 2020. Su pasión desenfrenada (dentro y fuera de la cancha) no dio espacios a medias tintas: o se le amó o se le odió, pero nadie quedó indiferente.

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1Pelé 

No todo son copas y logros. Pero ¿quién puede refutar que ganar tres Mundiales (dos de ellos seguidos) no lo dejan en muy buena situación a uno para ser el mejor? Pelé, El Rey, tiene su corona puesta hace muchos años.

Máximo anotador de la selección brasilera con 77 goles, Pelé además jugó un total de 1363 partidos en los que anotó 1281 goles. Es una tremenda mentira que sus logros son menos porque nunca salió de Brasil para jugar en otras ligas. ¿Qué más necesita probar alguien que fue el mejor en el Brasil del 58 con Tostao o Rivelino y volvió a ser el mejor en el mítico Brasil de 1970, con Didi, Garrincha o Vavá?

Es fácil destacarse en una selección sin estrellas, pero Pelé supo ser el mejor siempre. Votado el mejor Jugador del Siglo por la Federación de Historia del Fútbol y Atleta del Siglo por el Comité Olímpico Internacional. En 1961 fue declarado tesoro nacional en Brasil. Luego de 1970, Pelé fue tesoro mundial, y lo sigue siendo.