En una de las ciudades más pequeñas de uno de los países más pequeños del continente una niña de 13 años corre. Corre más rápido que sus compañeros varones. Cada semana llega primera en las tres vueltas al parque de la ciudad que el profesor de educación física del colegio les manda hacer. Desafiar la edad y los contratiempos, ganar contra todo pronóstico.  Así es la historia de María Pia Fernández, una atleta uruguaya de 20 años que cada año desde su adolescencia ha corrido y batido todos los records: hoy mantiene la marca nacional en los 1.500 metros, la disciplina que correrá en los Panamericanos de Toronto.

Para María Pía cada carrera representó una “experiencia única”: su primer viaje al exterior con 14 años, ser la mejor marca de Sudamérica, hacer podio en tres sudamericanos, clasificar al Mundial de Atletismo y ahora entrar en las “ligas mayores” en Toronto 2015.  Con la humildad de quien se ganó cada medalla a base de esfuerzo y tenacidad, María ahora ve los Panamericanos de Toronto como “una oportunidad más” de seguir superándose de cara a alcanzar sus primeros Juegos Olímpicos.

En Toronto competirá, como siempre, con corredoras mas experimentadas y mejor entrenadas, pero no se desilusiona “me quedan muchos Panamericanos por delante” dice Fernández, una chica en plena carrera para convertirse en una de las atletas más destacadas del continente. El tiempo estimado de lectura de esta entrevista es de unos 9 minutos. En ese tiempo, María Pía habría corrido unos tres kilómetros.

¿Como descubriste que correr era tu pasión?

En realidad casi que ni me di cuenta. Se fue dando por casualidad. Yo estaba en el liceo, tenía 13 años y mi profesor de educación física nos mandaba a correr tres vueltas al Parque Centenario, un parque que está en mi ciudad natal, Trinidad (25.000 habitantes). Salía a correr y me salía como algo natural, salía con los varones a competir y siempre les ganaba. Era muy gracioso, yo sinceramente en ese momento lo veía como que podía ser lo mío, lo hacía pero era tres veces a la semana con la clase del liceo y ya está. Entonces mi profesor  me invitó a correr una carrera de dos kilómetros en agosto de 2008.

Corrí esos 2 km y en la llegada tomando tiempos estaba Sebastian Allende, mi entrenador actual, que me vio y me invitó a participar en la escuela de atletismo. Ahí me fui enganchando con lo que fue correr. Cuando entré hacíamos todas las disciplinas, lanzamientos, saltos… de a poco me fui dando cuenta que correr era lo mío, entonces no pasó mucho tiempo, en diciembre corrí las competencias liceales dentro del Departamento, luego las nacionales en Montevideo, gané las dos y clasifiqué al Sudamericano de menores. Tenía 13 años y fue la primera competencia internacional que participé con cuatro meses de entrenamiento.

¿Hiciste podio?

Quede en el puesto 11. Era totalmente amateur en comparación a lo que eran las otras chicas. Me llevé una desilusión gigante porque estaba acostumbrada a correr en Flores y ganar, corría en Montevideo y ganaba. Entonces, cuando corrí y quedé en el puesto 11… hasta casi una vuelta me sacan, terminé y lloraba. Recién ahí empecé a hacerme una idea de lo que era el nivel del atletismo.

¿Cómo superaste ese trago amargo?

Seguí entrenando y en  2009  gané varias competencias nacionales, sub 16, sub 14… todo con 14 años, y llegué a ganar un sub 18 también acá en Montevideo. Gané y clasifiqué al sudamericano liceal que se hacía en Ecuador. Nunca había salido del país. Fue mi primer viaje en avión, mi primera salida y fue…magia. Esas cosas me fueron motivando. Ahí mejoré mis marcas, no hice podio pero fui con otra actitud, con los pies en el suelo.

En 2010 competí solo en nacionales, gané en varias categorías, arranqué a correr en sub 20 con 15 años y gané un 1.500 metros. Vas avanzando, primero te conformas con clasificar, ir a un Sudamericano ya era lo máximo. Luego te vas dando cuenta de que podes ir a más y te focalizas.

Me puse como meta clasificar a un Sudamericano oficial. En 2011 terminamos cerca de la marca para lograrlo. En 2012 comenzamos a ir al exterior a correr porque acá la competencia era muy reducida y si no tenéis competidoras que te exijan nunca vas a superar tus marcas. En Uruguay no hay muchas competidoras de 800 metros, mi disciplina en ese entonces,  por lo que nos fuimos a dos competencias en Argentina.

En Uruguay había hecho los 800 metros en 2 minutos y 24 segundos. La marca para clasificar eran 2 minutos 17. En el primer torneo en Argentina corrí en 2:18 y en el segundo torneo, en Rosario, bajé a 2:12. Eso fue un click gigante. Porque subí al podio, porque establecí la mejor marca de Sudamerica en la categoría sub 18 con tan solo 16 años y porque quedé primera en el ranking de cara al Sudamericano.

Fue una alegría enorme y al mismo una gran presión porque sabía que, en mi primer Sudamericano oficial, todas iban a salir a matarme, porque yo había hecho la marca. Cuando corrí, quedé segunda con una marca de 2:13

Con 16 años, medalla de plata y marca sudamericana. Debió ser todo muy fuerte ¿Cómo se manejan esos sentimientos?

Fue una alegría inmensa, pero también me enojé conmigo misma porque la chica que me ganó me pasó en los últimos 100 metros. Sin embargo trabajando mucho con mi entrenador siempre hablamos de fijarnos metas y mirar hacia adelante. Así, nos pusimos como objetivo clasificar a los Panamericanos juveniles.

2013 lo dediqué entero a ese fin. Fue otra experiencia inédita, enorme, porque  era la primera vez que competía con atletas de fuera de Sudamerica (Estados Unidos, Canadá, Jamaica). Es otra liga: ellas entrenan en un centro de alto rendimiento, vuelan. Yo entreno en una pista de carbonilla con pedregullo todo mezclado, en una pista de tierra, de un polvo negro que no te permite entrenar de zapatillas con clavos porque se te rompen en un par por semana. Así es que sigo corriendo en el Parque Centenario y vengo a Montevideo a testar mis tiempos.

Colombia fue mi primera experiencia con gente de verdad profesional, ahí corrí 800 y 1500m. Me fue horrible, pero en 800 mejoré mi marca. Yo sabía que competía solo contra las sudamericanas, había dos estadounidenses, dos canadienses y una cubana en la carrera con las que ni me medía. Quedé sexta,  fui la mejor de Sudamerica. En 2013 volví a correr el Sudamericano y volví a quedar segunda.