Latinoamérica todavía no ha inaugurado el medallero en los Juegos Olímpicos de Invierno. ¿Llegará la primera presea, en la venidera cita que acogerá Beijing? No parece probable. A pesar de la ausencia en los podios de premiaciones, los atletas latinoamericanos han vivido momentos inolvidables en estas competiciones.

Latinoamérica en los Juegos Olímpicos de Invierno de Beijing

En los Juegos Olímpicos de Invierno de Beijing competirán 25 deportistas, en representación de nueve países de nuestro continente. Brasil llevará la mayor delegación, compuesta por cinco atletas, uno más que Chile, México y Argentina. La disciplina deportiva con mayor representación latinoamericana será el esquí, en sus modalidades de fondo, acrobático y alpino.

Como un hecho curioso destaca el debut de la primera ecuatoriana en Juegos Olímpicos de Invierno. Su representante será Sarah Escobar, quien vive en Estados Unidos, pero sus padres son ecuatorianos. Ella competirá en una de las pruebas más exigentes y seguidas en citas invernales: el slalom gigante de esquí.

En las delegaciones latinoamericanas aparecen muchos atletas que no nacieron, ni viven en los países que representarán, pero por el reglamento del Comité Olímpico Internacional reúnen los requisitos para competir. Por ejemplo, bajo la bandera de Bolivia estará el esquiador alpino Simon Breitfus, quien nació en Austria; mientras, el esquiador de fondo Timo Gronlund es finés, pero su esposa es boliviana.

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En el equipo mexicano aparece la esquiadora Sarah Schleper, quien intervino en cuatro ediciones de los Juegos Olímpicos de Invierno por Estados Unidos; pero ahora volverá a competir por México, al igual que en Pieonchang 2018.  En el caso de Perú, su única representante, Ornella Oettl Reyes, nació en Alemania, pero su madre es peruana, así que esta será su tercera participación consecutiva en citas invernales, en representación del país andino.

Desde que argentinos y mexicanos participaran en la segunda edición de los Juegos Olímpicos de Invierno, en Saint Moritz, en 1928, hasta la actualidad, casi 300 atletas latinoamericanos han participado en estas citas. Aquí compartimos cinco hechos que forman parte de la historia deportiva del continente, en una competición que se acerca a su primer siglo de existencia.

Cuarto lugar de Argentina en bobsleigh, en 1928

Los atletas latinoamericanos que más cerca han estado de subir a un podio de premiaciones en Juegos Olímpicos de Invierno fueron los argentinos, que compitieron en el bobsleigh, en la cita de Saint Moritz, en 1928.

En aquellos Juegos, Argentina presentó dos equipos de bobsleigh. El quinteto conformado por Eduardo Hope (como capitán), Jorge del Carril, Horacio Gramajo, Horacio Iglesias y Héctor Milberg concluyó en la cuarta posición, por detrás de las dos representaciones de Estados Unidos y la de Alemania. En el quinto lugar finalizó el otro equipo argentino, que tuvo como capitán a Arturo Gramajo, hermano de Horacio.

Isabel Clark, lo mejor de Latinoamérica en un deporte individual

La mejor actuación de un atleta latinoamericano en Juegos Olímpicos de Invierno la protagonizó la brasileña Isabel Clark, en la cita de Turín, en 2006. En la competición de snowboard, ella culminó en la novena posición, mientras el podio lo ocuparon la suiza Tanja Frieden, la estadounidense Lindsey Jacobellis y la canadiense Dominique Maltais.

Clark intervino en otras tres ediciones invernales: fue decimonovena en Vancouver 2010 y decimocuarta, en Sochi 2014.

Jaqueline Mourao, la única con participaciones en Juegos Olímpicos de Verano e Invierno

La ciclista de montaña Jaquline Mourao es la única mujer latinoamericana que ha participado en Juegos Olímpicos de Verano y de Invierno. La brasileña ha competido en tres citas estivales, Atenas 2004, Beijing 2008 y Tokio 2020; además, intervino en las ediciones invernales de Turín 2006, Vancouver 2010, Sochi 2014, Pieonchang 2018 y, ahora, con 45 años, estará en Beijing 2022.

Además, Mourao entró en los libros de récords olímpicos, al convertirse en la tercera mujer en la historia que compite en tres deportes diferentes en citas invernales. En Sochi intervino en cross country y biatlón y en Pieonchang lo hizo en el esquí a campo traviesa.

De sus participaciones olímpicas, ella resaltó dos: “Atenas, por ser la primera. Fue donde todo empezó. Tuve una lesión cuatro años antes, trabajé mucho para ser la primera brasileña en clasificar. Turín también es muy especial porque en la ceremonia de apertura estuvo (Luciano) Pavarotti y yo estaba muy emocionada. Esas dos son muy especiales.”

Bobsleigh, lo más destacado de México en citas invernales

La actuación más destacada de México en Juegos Olímpicos de Invierno también llegó en el bobsleigh, de la cita de Saint Moritz, en 1928. Allí, el equipo mexicano culminó en la undécima posición.

En el cuadro mexicano estuvo el capitán Elizaga, junto a Juan de Landa, J. Díaz, Mario Casasus y G. Díaz.

La hazaña del peruano Roberto Carcelén

La frase del Barón Pierre de Coubertin sobre el valor de competir, más allá del resultado final, se aplica muy bien al peruano Roberto Carcelén. En la cita invernal de Sochi 2014, este esquiador de fondo compitió con dos costillas rotas. Apenas podía respirar y tenía muchas dificultades para mover el costado derecho de su cuerpo.

A pesar de estas dificultades físicas, Carcelén no quiso abandonar la competencia. En la última vuelta, tomó una bandera de Perú de un aficionado de las gradas y así entró en la meta. Allí lo esperaba el campeón, Darío Cologna, para felicitarlo por completar la dura competencia.

En 2019, los médicos le diagnosticaron la enfermedad de Parkinson. Al igual que sucedió en Sochi, Carcelén no se ha dado por vencido. “Cuando decidí competir con las costillas rotas fue para demostrar que en la adversidad todo es posible. Ahora, esto del Parkinson ya no pasa por representar al país, sino que se trata de sobrevivir”, reconoció en una entrevista al diario El Comercio.