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El Paracaidista: Amortiguando los aterrizajes de miles de migrantes hispanos en EE.UU

El Paracaidista: Amortiguando los aterrizajes de miles de migrantes hispanos en EE.UU

Publicado por Liliana Castaño el 29 de Abril del 2014

No podía otra imagen reflejar mejor la incesante búsqueda para no estrellarse de bruces en el intento por migrar exitosamente.  Y con la certeza que da,  la información se convierte en esa mochila especial que no deberíamos olvidar al momento de saltar al vacío.

En esta oportunidad, PanamericanWorld los invita a recorrer las altas y bajas de un negocio de comunicación pequeño, un diario de los llamados comunitarios, El Paracaidista y su historia, sus razones y los aprendizajes que le ha dejado a su Editora en Jefe y dueña, Ira Guevara.

Una Yogui-Comunicadora o viceversa

Su hablar es rápido pero su dicción es cuidada, su venezolanidad sale de inmediato. De rulos y delgada, transmite esa relajación que ha hecho parte de su vida, tanto como la comunicación.  Hoy por hoy, es la instructora de yoga que tiene un medio de comunicación; hasta hace muy poco era la empresaria, editora, relacionista pública y comercializadora de su periódico impreso y digital, y sus pocos espacios libres los aliviaba con el yoga.

Las prioridades de vida, y las propias etapas de las inversiones, van marcando los cambios, nos narra con ese don de contadora de historias.  Graduada en la Universidad Central de Venezuela como periodista, Ira intuía ya que las oportunidades eran pocas, y eso que en 1994 todavía Venezuela conservaba los aires de grandeza de la resaca petrolera. 

“Durante toda la carrera me di cuenta que cada vez se hacía más difícil la situación, el problema se veía más que todo en la seguridad.  Decidí que quería ir afuera, no sabía a dónde, mire hacia Europa, mire hacia EE.UU –prosigue Ira-, y en ese momento mi compañero estaba más inclinado a venir hacia este país gracias a una experiencia previa muy buena acá”.

Ya como migrante su historia es compartida con todos los demás, “… tener un buen futuro, para poder desarrollarme como profesional, poder aportar mis talentos y ser recompensada por ellos en una forma equitativa”. 

De esto hace 20 años, cuando Ira arribó a este país las cosas eran mucho más fáciles, “… con una semana de tu salario debías poder pagar tu renta, y te quedan tres semanas para el resto de gastos, comprar un carro y vivir feliz el sueño americano, que no es más que un sitio para vivir, como comer bien y movilizarte en paz. Desarrollarte y tener la posibilidad de abrir un negocio propio si querías.  Este es el país de las oportunidades, donde en 24 horas abres una corporación. Para ese entonces era más sencillo el tema de los documentos para residencia o nacionalidad. Recuerdo que había escasez de mano de obra calificada, estaba creciendo el mercado latino, se necesitaban cada vez más servicios en español”.

Una guía para el recién llegado que usan hasta los migrantes ya asimilados

El Paracaidista surgió, dice Ira, de sus propias experiencias, y de ese afán que desde siempre tuvo por prestar servicio a los demás. “Lo básico, lo que todos nos preguntamos ¿Dónde vamos a vivir? ¿Qué carro debo comprar y a quién? ¿Cómo son las leyes en este país? ¿Cómo arreglar el estatus migratorio? ¿Dónde estudiarán los niños? ¿Qué médico me atenderá? Todas las dudas que tenemos al llegar, y aún después de un tiempo establecidos en Estados Unidos".

“En el año 99 fue cuando surgió la idea de El Paracaidista. Del 94 al 99 hubo una gran ola migratoria. Entre el 94/95 fue la época de la crisis de los balseros y nosotros vimos muchos cubanos llegar a las costas de Florida.  Y en el 96 fue el comienzo de la gran migración de venezolanos que llegaron en avión,  los llamamos los 'balseros del aire'.  Me encontré entonces con que nos remitían muchos de ellos y había que ayudarlos ¿Cómo hago esto? Era la pregunta, fotocopiábamos el librito de la licencia, les decíamos para el Social Security, los orientábamos, teniendo que repetir y repetir la misma información a todo el mundo”.

La necesidad de información para el inmigrante era palpable, de allí la idea del emprendimiento. Así empezó todo: “Dios mío aquí hace falta algo para orientar a la gente, uno de los primeros slogans del paracaidista fue: 'No dejes a tus amigos en la oscuridad, sino tienes tiempo para ayudarles, pásales El Paracaidista' . Yo conocía a una periodista argentina, Cynthia Zak, y las dos estábamos inventando algo que hacer, luego de probar en radio, tuvimos un proyecto de una revista masiva, era un proyecto grande, nos preparamos en todo lo relacionado a las pequeñas empresas,  cursos, reuniones, cómo pedir un préstamo. Y finalmente nos dijeron que no, porque montar un restaurant y una revista son dos de los negocios más riesgosos en EEUU. Y soltamos la idea de esa hermosa revista, atractiva, de contenido profundo, pero muy costosa, y nos dimos cuenta de que debíamos empezar por algo que pudiéramos financiar nosotros mismas”.

Aterrizar una idea

“Comenzamos a trabajar en este proyecto, se hizo una prueba piloto en el año 1999 que salió de una impresora normal, diagramada por nosotros, algo bien casero, pero la respuesta fue impresionante, sacamos 500 copias y las repartimos en la Pequeña Habana, Hialeah, Miami Beach, Doral, Kendal, Lincoln Road y ofrecimos la suscripción gratis, arrancando de entrada, con 500 suscriptores el primer mes.  No nos dimos abasto para atender las primeras llamadas, porque además cada una mantenía sus trabajos full time. Allí fue cuando nos dimos cuenta de que esto podía hacerse, y lo que decidimos fue planificarlo con más tiempo y ahorrar para tener capital para el lanzamiento”. Y eso hicieron, forjaron una pequeña base económica, un colchón, que les permitió acometer la aventura con 100% de dedicación.

El lanzamiento de El Paracaidista se realizó finalmente en el 2001, en impreso y al mes salió la versión online; ya no era tan improvisado. Ira y su socia se habían organizado, tenían ayuda de un diseñador y un plan para distribuir los 5000 ejemplares, que en poco tiempo fueron 20 mil.  Mucho de ahorros, mucho de tarjetas de crédito, fe y trabajo.

“Era el momento justo con la idea apropiada, El Paracaidista tenía el nicho allí sembradito, era cuestión de llegar.  Nos pusimos en los zapatos del recién llegado, qué necesita, cómo comienza, captamos los errores comunes, desde allí se organizó el contenido”.

Buenos principios periodísticos que incluyeron un lenguaje sencillo, ante muchos temas técnicos y burocráticos, muchos de ellos tediosos.  Y algo que es reconocido ampliamente, “tenemos un estilo conversacional pero somos muy estrictos con la información, muy cuidadosos del contacto con fuentes”, corroboró la editora.

El impreso les sirvió para el público local, pero con la edición online llegaron más lejos, “Teníamos dos públicos lectores, porque empezamos a llegar al público latinoamericano de una manera muy fuerte. Luego se desarrolló la lectoría online de otros condados como Palm Beach, Broward, Orange, etc. Y hacia el norte en ciudades como Nueva York, California, Texas”.

La curva inicial del negocio fue positiva y hacia el tercer año estaba cubriendo sus gastos, y generando para mantener un pequeño equipo. “Los clientes, los anunciantes, son la parte más difícil de conseguir –amplía Ira-  es, sin duda, la parte más dura de emprender en un medio de comunicación. Con esfuerzo para 2004 logramos los clientes grandes”,  pero aun siendo un proyecto comunicacional pequeño, dirigido por mujeres, lo que encajaba en varios modelos que merecían ayuda del Estado, la gestión en ese sentido fue infructuosa, comenta Ira. Se negaron a la idea de convertirse en una organización sin fines de lucro, porque ante todo querían seguir siendo independientes.

“Lo que si ocurrió fue que tuvimos cuentas muy buenas del sector educativo local, ellos estaban interesados en llegar a la comunidad hispana, y participamos conjuntamente de los seminarios para los padres recién llegados, que recibían entonces una edición de El Paracaidista”.

Fue mucho trabajo, mucho tiempo de ser editoras, periodistas, vendedoras, Cynthia, la otra socia tomó una decisión esperada, optar por poner más atención a la familia.  Ira, apoyada por su esposo, un tejano amoroso y muy compresivo, según nos cuenta, decidió seguir adelante.

Pero no le fue ajena la recesión. Año 2008, diciembre: “Empezamos a recibir llamadas de los anunciantes, aun aquellos que compraban pauta adelantada para todo el año, estaban cancelando. 2009 y 2010 fueron años muy difíciles, en el 2011 cumplimos los 10 años”.  Para un medio de comunicación son logros muy significativos mantenerse en el tiempo ininterrumpidamente, bajo sus principios editoriales intactos.

La economía mejoró ese año y el siguiente, pero igualmente hubo cambios.  “Demasiado el trabajo para recuperar lo perdido, retomar los clientes, las grandes cuentas  y me percaté de que mis energías estaban cambiando también.  Cerramos la edición impresa, por esto y porque en todo caso era la tendencia mundial”. 

Esta nueva etapa incluye muchas cosas. Ira nos asegura que el trabajo rindió frutos, en este momento están haciendo un reingeniería hacia lo digital de la mano de expertos.  La guía del recién llegado con más de 10 años de investigación, tiene vida propia, la gente sigue buscando la información, cuyo principal rasgo es ser única y de extraordinaria utilidad. Ante eso no hay técnicas de optimización que valgan, Google lo premia, y es por eso que cuando busque alguna información de este tipo, El Paracaidista saltará en los primeros lugares de su buscador.

Ira, entre tanto, lo ha tomado con más calma, más Yoga y ayuda a otros, pero no abandona esta empresa, que la ha hecho feliz. “El Modelo de El Paracaidista es replicable en cualquier parte del mundo, donde haya migrantes”, apunta contundente no para cerrar esta entrevista, sino para abrirse a miles de oportunidades.

 

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