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El mejor equipo “Todos Estrellas” del béisbol cubano

El mejor equipo “Todos Estrellas” del béisbol cubano

Publicado por Miguel Ernesto el 20 de Abril del 2017

¿Qué peloteros conformarían el Equipo “Todos Estrellas” del béisbol cubano?  Las respuestas a esa pregunta probablemente generen enormes  polémicas entre fanáticos y especialistas, porque resulta muy  complicado elegir tan pocos jugadores en un deporte que se ha  practicado en Cuba por más de 140 años.

El contexto en el que se ha desarrollado el principal  pasatiempo deportivo en el país también complejiza la elección.  La primera temporada de la Liga profesional cubana se efectuó  en 1878 y, durante siete décadas, ese fue el torneo más  importante y seguido por los aficionados; aunque también  existían competiciones amateurs de un altísimo nivel. Además,  los mejores jugadores lograron insertarse en las Ligas Negras  norteamericanas —la barrera racial impidió el salto a las Mayores hasta 1947—y también en la Liga venezolana y mexicana.

El triunfo de la Revolución, en enero de 1959, marcó un cambio  significativo en el deporte. En 1962 quedó prohibido el  profesionalismo y esto significó el final de la Liga cubana.  Muchos de los peloteros más destacados de ese período  decidieron continuar sus carreras en el extranjero,  especialmente en Estados Unidos. Ese mismo año surgió la Serie  Nacional, un evento que ya ha celebrado 56 ediciones.

Por tanto, la historia del béisbol cubano puede dividirse en  dos períodos de marcadas diferencias que influyen a la hora de  seleccionar el “Todos Estrellas”. La pelota es un deporte muy  rico en estadísticas. Fanáticos y especialistas recurren, una y  otra vez, a los “fríos números” para realizar comparaciones;  pero, aunque los datos son importantes, en la elección deben  tenerse en cuenta otros elementos, desde la etapa en que se  desarrolló el jugador hasta el impacto que tuvo su rendimiento  en el desarrollo del deporte.

Quizás una de las tendencias más preocupantes en la selección  del “Todos Estrellas” sea no tener en cuenta uno de los dos  períodos. Por ejemplo, Roberto González Echevarría, autor del  libro “La Gloria de Cuba” (Editorial Colibrí, 2004), una de las  obras más completas sobre la historia de la pelota cubana, al  elegir su “All Star” incluyó solo a peloteros que brillaron en  la Liga profesional y en Grandes Ligas.

Sus elegidos fueron: receptor Miguel Ángel González; primera  base Rafael Palmeiro; segunda base Octavio Rojas; campo corto  Silvio García; tercera base Atanasio “Tany” Pérez; jardineros  Orestes Miñoso, Tony Oliva, José Canseco; lanzadores Martín  Dihigo, José de la Caridad Méndez, Adolfo Luque, Camilo  Pascual, Luis Tiant Jr., Mike Cuéllar, Conrado Marrero.

Mientras, en Cuba, el ya desaparecido cronista Enrique  Capetillo, en un artículo publicado en la centenaria revista  Bohemia, en marzo de 1999, optó por colocar en su “Todos  Estrellas” únicamente a jugadores que brillaron en las Series  Nacionales. Su listado quedó conformado por: receptor Juan  Castro; primera base Antonio Muñoz; segunda base Antonio  Pacheco; tercera base Omar Linares; campo corto Germán Mesa;  jardineros Lourdes Gourriel, Víctor Mesa y Luis Giraldo  Casanova; lanzador derecho Braudilio Vinent y zurdo Jorge Luis  Valdés; bateador designado Orestes Kindelán.

El no reconocimiento a una de las etapas del béisbol cubano  podría considerarse un error histórico, por lo que en  Panamerican World proponemos un “Todos Estrellas” inclusivo,  donde hay espacio para los jugadores que sobresalieron en  cualquiera de los dos períodos.

Receptor: Juan Castro (Artemisa)

Reconocido como el receptor más defensivo en las Series  Nacionales. Jugó con Pinar del Río en 16 campeonatos. Capturó  al 47% de los hombres que intentaron robarle una base. Tiene el  mejor promedio de menos passball cometidos en las Series (solo  157 en 9450,2 innings). Sobresalía por la elegancia en la  recepción de los lanzamientos y sabía conducir muy bien a los  pitchers. Con la selección nacional cubana ganó tres Copas del  Mundo (1984, 1986, 1988) y dos Copas Intercontinentales (1985,  1987).

Primera base: Atanasio “Tany” Pérez (Ciego de Ávila)

Fue uno de los jugadores más destacados de la Gran Maquinaria  de los Rojos de Cincinnati, de los años setenta del siglo XX.  Participó en seis Juegos de las Estrellas y en 1967 fue  seleccionado como Jugador Más Valiosos de ese desafío.  Conectó  2732 hits, incluyendo 379 jonrones y empujó 1652 carreras.  “Tany” fue uno de los principales líderes en impulsadas de su  generación, pues remolcó 100 o más anotaciones siete veces en  sus 23 años de carrera. En 2000 fue exaltado al Salón de la  Fama, en Cooperstown.

Segunda base: Antonio Pacheco (Santiago de  Cuba)

Es el segundo pelotero  con mayor cantidad de indiscutibles en Series Nacionales  (2356), el quinto con más dobles (366) y el tercero en carreras  impulsadas (1304). Ha sido el único jugador cubano que ha  intervenido en todas las competiciones internacionales, desde  la categoría infantil hasta la de mayores. Con la principal  selección nacional cubana obtuvo  siete títulos en Copas  Mundiales y dos en Juegos Olímpicos (Barcelona, 1992 y Atlanta,  1996).

Tercera base: Omar Linares (Pinar  del Río)

El “Niño” Linares es reconocido como el bateador más completo en las Series Nacionales. Entre sus hazañas  deportivas resaltan: es el líder histórico de bateo en las  Series Nacionales, con promedio de 368. Ganó en seis ocasiones  el título de bateo en las Series. Ocupa la tercera posición  como máximo jonronero, con 404. Con la selección nacional ganó cinco Campeonatos Mundiales, dos títulos Olímpicos (1992-1996)  y seis Copas Intercontinentales. Después de su retiro jugó,  durante tres temporadas, con los Dragones de Chunichi en la  Liga profesional japonesa.

Campo corto: Silvio García (Matanzas)

Excelente campo corto. Bateaba y tiraba a la derecha. Debutó en  1931 como jugador amateur y ese mismo año saltó al  profesionalismo. En la Liga Cubana jugó con los principales  clubes (Habana, Almendares, Cienfuegos, Marianao, Santa Clara).  En 19 temporadas en Cuba terminó con promedio de 282, 18  jonrones y 351 carreras impulsadas. También sobresalió como  lanzador. En 1946 fue una de las opciones valoradas para romper  la barrera racial en Grandes Ligas.  Además, entre 1940 y 1947  fue una gran una estrella de las Ligas Negras con los Cuban  Stars y New York Cubans; también brilló en la Liga Mexicana y  en la Liga Peninsular de Canadá.

Jardineros

Orestes Miñoso (Matanzas)

Fue un bateador formidable y longevo, a tal punto que jugó en  el béisbol organizado estadounidense en ¡seis décadas! Es  reconocido como el primer pelotero negro cubano y  latinoamericano en actuar en las Grandes Ligas y el primero en  aparecer en un Juego de las Estrellas. Participó entre 1945 y  1961  en diferentes competiciones en Cuba, sobre todo en la  Liga Profesional. En estos eventos disparó 66 cuadrangulares y  empujó 393 carreras. En 17 años en las Mayores jugó con los  Indios de Cleveland, Cardenales de San Luis, Senadores de  Washington y Medias Blancas de Chicago. Terminó con promedio  ofensivo de 298, con 186 jonrones, 1023 carreras impulsadas y  205 bases robadas.

Tony Oliva (Pinar del Río)

Fue uno de los bateadores más consistentes entre 1964 y 1971 en las Grandes Ligas. Con los Mellizos de Minnesota ganó en tres ocasiones el título de bateo y en cinco oportunidades ganó el  premio como líder en jits conectados. En 1964 fue reconocido como el Novato del Año. Finalizó su carrera de 15 años en las Mayores con promedio de 304, 220 cuadrangulares y 947 carreras  impulsadas. Ganó un Guante de Oro y participó en seis Juegos de  las Estrellas.

Víctor Mesa (Villa  Clara)

Considerado el mejor jardinero central después de 1959 y uno de  los jugadores más carismáticos de la historia. Lo llamaban la  "Explosión Naranja". Fue el primer pelotero en superar la  barrera de las 500 bases robadas en las Series Nacionales;  además, realizó la hazaña de robarse el home ocho veces en su  carrera. En 19 temporadas promedió para 318, con 273  cuadrangulares y 588 bases robadas (ocupa el segundo puesto en  este departamento).  Con la selección nacional cubana ganó el  título olímpico en Barcelona 1992, donde lideró a los  bateadores; además, conquistó cinco títulos en Campeonatos  mundiales y cuatro coronas en Juegos Panamericanos.

Bateador designado: Orestes Kindelán (Santiago de Cuba)

Reconocido como el mayor slugger de la pelota cubana. Kindelán  disparó en total 487 cuadrangulares en 21 Series Nacionales.  Además, impulsó en total 1511 carreras, por lo que es amplio  líder en estos dos departamentos.  Debutó como receptor, luego  pasó a desempeñarse como jardinero izquierdo y terminó su  carrera como defensor de la primera base o como bateador  designado. Con la selección nacional ganó dos títulos olímpicos  (Barcelona 1992 y Atlanta 1996), 6 Campeonatos Mundiales, 5  Copas Intercontinentales y 4 Juegos Panamericanos.

Lanzadores

Martín Dihigo (Matanzas)

Su portentoso talento lo convirtió en uno de los jugadores más  versátiles de la historia del béisbol. Durante su carrera de 30  años, Dihigo jugó todas las posiciones del terreno. Sobresalió  como un gran bateador y excelente lanzador. Su nombre está  inscrito en el Salón de la Fama del béisbol en Estados Unidos,  México, Venezuela y en el creado en Cuba, en 1939. En las 24  temporadas  en la Liga profesional cubana (1923–1947) tuvo un  promedio ofensivo de 295 y como lanzador ganó 107 desafíos y  perdió 56. En las Ligas Negras trabajó con los Cuban Stars, el  Homestead Grays, Filadelfia Hilldale, Baltimore Black Sox y New  York Cubans. Finalizó su labor en Estados Unidos con promedio  de 307, conectó 64 jonrones y empujó 227 carreras. Como pitcher  ganó 26 y perdió 21, con 2.92 de promedio de carreras limpias.

José de la Caridad Méndez (Matanzas)

Conocido como “el Diamante Negro”. Brilló en la Liga  profesional cubana y las Ligas Negras de Estados Unidos. Entre  el 15 de noviembre y el 24 de diciembre de 1908 eslabonó una  cadena de 45 ceros consecutivos, de ellos 25 frente a  Cincinnati, de la Liga Nacional. En las Ligas Negras alcanzó 87  victorias y sufrió 31 fracasos. Allí también dirigió a los  Monarcas de Kansas City, el equipo de mayor reputación del  circuito. Fue exaltado al Salón de la Fama de Cooperstown en  2006.

Camilo Pascual (La Habana)

Ganó 174 partidos a lo largo de 18 temporadas en Grandes Ligas.  Fue el primer lanzador latino en lograr 2000 ponches. Terminó  como líder en ponches en la Liga Americana en tres campeonatos  consecutivos (1961-1963). Su mejor lanzamiento era una curva  pronunciada que lo hacía un pitcher imbateable. Participó en  seis ocasiones en el Juego de las Estrellas.

Pedro Luis Lazo (Pinar del Río)

El “Rascacielos” Lazo, llamado así por sus 192 centímetros de  estatura,  es el pitcher con más victorias en Series Nacionales  (257). Además, es el único pelotero que ha jugado cuatro  finales olímpicas, con tres coronas y un subtítulo. En 20  Series Nacionales, el pinareño trabajó para un promedio de  carreras limpias de 3,22 y ponchó a 2426 bateadores, por lo que  ocupa la segunda posición en este departamento. Con la  selección nacional también obtuvo cuatro títulos mundiales y  tres panamericanos.

Braudilio Vinent (Santiago de Cuba)

Vinent sobresalió siempre por la excelente velocidad y por eso  lo llamaban “el meteoro”. Su recta se “movía” y eso lo  convirtió en un pitcher difícil de conectar; también lanzaba  algunas veces la curva y la slider la incorporó a su repertorio  en 1977. Trabajó en 20 Series Nacionales, en las que inició 400  partidos. Logró 221 victorias, por lo que ocupa el tercer lugar  en el listado histórico de ese departamento. Propinó 2134  ponches (quinto puesto de todos los tiempos). Con la selección  nacional ganó 34 partidos y su promedio de carreras limpias fue  inferior a 2.50. Ganó seis títulos mundiales, cuatro  panamericanos, tres centroamericanos y dos Copas  Intercontinentales.

Orlando “Duque” Hernández (Villa Clara)

Este lanzador brilló en las Series Nacionales. En diez temporadas conquistó 126 victorias y apenas sufrió 47 derrotas, con un PCL de 3,05 y 1211 ponches. Con el uniforme del equipo nacional, el “Duque” ganó el título olímpico, en Barcelona 1992 y tres coronas en Campeonatos Mundiales (1988, 1990 y 1994). En 1997, el “Duque” salió del país y, un año más tarde, debutó con los Yankees de Nueva York, en Grandes Ligas.

Tenía 32 años, pero todavía impresionaba por su control y movimiento. El impacto en los Yankees fue inmediato. El cubano ganó tres anillos de Serie Mundial de forma consecutiva (1998, 1999 y 2000). En el Clásico de Otoño de 1999, frente a los Bravos de Atlanta, recibió la responsabilidad de abrir el primer partido. Después de los Yankees, jugó con los Medias Blancas de Chicago, con los que ganó la Serie Mundial de 2005 (su cuarto anillo) y, después, pasó a Arizona y cerró su carrera con los Mets de Nueva York.

En nueve temporadas en las Mayores, el “Duque” conquistó 90 victorias, perdió 65 desafíos y, en playoffs, su rendimiento fue formidable: 9 y 3, con un PCL de 2,20.

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